El sábado viví una aventura en la ciudad. Me disponía a ir a la Gala Flamenca a los Jardines del Generalife en bus. Decidí salir de mi casa a las 21:15 llegando a la parada de la Catedral a las nueve y media. Vestidos y pamelas a un lado me sorprendió que la gente que se gasta tanto dinero en aparentar no pueda pagarse un taxi. Fuera del Festival, una boda hacia un Carmen o el Palace pretendía abrise hueco en una cola más o menos ordenada. La mala educación cubierta de Versace es aún peor. Señoras con bolsas empujan hasta que un servidor sutilmente soltó un ligero codazo y dejó claro que por allí no se iban a colar. La técnica del futbolista Fernado Hierro es universal.

Yo hubiese cogido ese taxi de la tranquilidad, pero quería saber lo que era vivir en un medio de transporte con la posiblidad de caer cuesta abajo. La acumulación de perfume era tóxica y el trayecto se completó con los comentarios que siempre tiene que decir algún visionario en voz alta; esos típicos líderes que tienen que soltar algo que todos sabemos. Antes del vómito salimos a la maravilla que algunos se han dado cuenta que tienen ahora.

El entorno es precioso para el flamenco pero quizás si se eligiese otro nos ahorraríamos esa legión de borregos que saben lo mismo de tangos que de la Orquesta de París. Yo de flamenco estoy empezando a conocer algo, pero de lo segundo sé poquito tirando a nada. Por este motivo ni siquiera decidí solicitar acreditación para las cosas que puede contarles mal. Pero lo que luce es ponerse las mejores galas e ir a la Alhambra a la zona A antes de marcharse con las conservas a la playa al día siguiente.

Lo gracioso es que en Granada estos días se multiplican los entendidos y en una tertulia televisiva pude ver a tres señores y una señora desgranando la acústica de uno de los escenarios del Festival y achacando los problemas de sonido al equipo. ¡Cuántos ingenieros tan mal aprovechados! Es loable la crítica pero no la palabra desde el total desconocimiento.

El FEX si es otra cosa aunque siempre haya vecinos que , en todo su derecho, estén en contra y pidan respeto a su derecho al descanso. Anoche en una terracita del Palacio de Quinta Alegre se estaba de lujo escuchando versiones de los Beatles. Se tuvo que cortar a las 23:00h cuando medio barrio estaba allí y el otro en los bares de la zona. Todavía parece ser que hay gente con la manga pegada al puño.

Espero que nadie se ofenda por mi personal retrato de un conjunto de cosas que nunca podrán empañar el vivir en la mejor ciudad de las que conozco. Aunque quizás lo bueno sería que se ofendiesen o que coincidieran conmigo. Aquí no estamos menos o más tontos que en otro sitio, únicamente es que salimos a relucir en fechas determinadas.

JMRojas www.granadaenlared.com


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