Saludos amados lectores. Vuelvo a las páginas virtuales de este honrado medio para analizar lo sucedido en la Feria Taurina de Granada. Como bien sabrán el niñato se ha metido también a crítico taurino con tal de ver los festejos de gañote. Si su estilo periodístico en los temas que controla es pésimo, en los que no controla simplemente se pude definir de detestable.

En las fotos ha estado más correcto teniendo en cuenta que se situaba en un nivel intermedio del tendido 5. Yo por mi parte he podido disfrutar desde un palco de la evolución de grandes y pequeños maestros. Fortalecido por eternas y exquisitas meriendas portadas por los señores de Efer, mis maravillosos anfitriones. Su invitación a la semana taurina y a jamón de muchas jotas, no se debe al azar.

Los señores de Efer tienen una hija. Merceditas. La chica no es muy agraciada pero su cuenta corriente le da un atractivo especial. La especial ha pasado de los 35 años y de los ochenta kilos. Por otro lado su escaso 1.60m, la coloca en ese grupo selecto de los tapones. Tapones de champagne, claro.

La chica en cuestión reune todos los requisitos para ser confundida con un becerro. Para seguir restando puntos a las breves notas descriptivas de ese ser en cuestión, les comentaré que es experta en realizar los dos comportamientos más lamentables que se pueden llevar a cabo en los toros.

a) Gritar piropos subidos de tono a caballeros que se están jugando la vida en cualquiera de las suertes y olvidar parte de la decencia que a una familia como la suya se le supone.

b) No parar de llamar por el móvil a todo su círculo de amigos y enemigos con el fin de señalar su mejor posición en la plaza. La reflexión mental sería algo así: "¿Hace calor en el tendido? ¡Qué pena! Yo estoy aquí en el palco con mis papis mientras que tu vas camino de la insolación más ridícula rodeada de paletos con botas de vino". Esta práctica se repite sobre todo en la gente que va a los toros por aparentar más que por disfrutar ya sea en plan festivo o analizando corrida por corrida. Señoras y señores que se visten como si fuesen a la boda de sus hijos y durante dos horas y media son los más taurinos del mundo.

Bueno, los padres de Merceditas saben de mi título, mi soltería y mi nivel económico sostenible pero no excesivo. Por todo esto, y como si se tratará de hace siglos, me la quieren endosar con una dote cuantiosa en efectivo y terrenos. Yo con la excusa de mi ruptura con Teté Dalsien estoy estirando los meses para dar mi respuesta y así poder regodearme con un próximo veraneo en el yate "Merce 1" por toda Mallorca.

Pero no todo son ventajas. Ver a la señorita con triquini en la piscina exterior del O2 es mi mayor motivación para intentar batir el mejor registro de resistencia bajo el agua. Y de los intentos de agresiones sexuales por su parte me ahorraré hablar. Uno es un caballero, un poco canalla pero caballero. Me toca sacarla a pasear, acompañarla de tiendas y sobre todo escuchar cientos de veces los vítores que todo su entorno le dedican.

Así que como comprenderán me encuentro en una tesitura complicada. Desposarme y dar el pelotazo del siglo XXI o dejar pasar el verano de gorra para después justificar una crisis existencial y abandonarlos con sus terrenos, su efectivo y su hijita.

Seguiré informando. Un saludo, Godofredo de Minglanillas.

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