Saludos lectores. Siento haberles abandonado en las manos de los burdos artículos de opinión de José Manuel Rojas y de esa aspirante a fregasuelos que se cree Jiménez Losantos. Tuve que ir al médico y pedir una semana de baja por depresión. El tonteo de Teté con ese clon enfermizo de crítico cultural que se sienta a ratos a mi lado, me postró en una situación nerviosa de la que he salido gracias a los cuidados de Jeremías y de algunas señoritas de mi larga agenda.

Bramé venganza en mi última puesta en contacto con ustedes y todo estos días, mermado por el daño moral sufrido, he maquinado un plan que me hará recuperar a la Dalsien y humillar al botarate de la redacción. Para comenzar me he inscrito en el "Curso de estética y apreciación de la música contemporánea" del departamento de Historia del Arte y Música de la UGR.

Posteriormente he sacado dos abonos para las "XVII Jornadas de Música Contemporánea de Granada", un evento que consta de ocho conciertos y en los que voy a impresionar a Teté con mis conocimientos adquiridos previamente.

El primer palo se lo ha llevado el niñato cuando la hija de Frank le ha dicho que le he regalado un abono de primera fila y que asistirá conigo a cada uno de los espectáculos. 1-0, ha probado su propia medicina. Seguidamente he llamado a Frank Dalsien y lo he invitado al espéctaculo del bailaor Antonio el Pipa de la semana que viene y después he reservado mesa en un conocido restaurante de la carretera de la Sierra. Allí le hablaré de mis intenciones con su hija y pediré el visto bueno a nuestra relación. Hija caerá ante los deseos de padre y mi vasto conocimiento en las nuevas facetas de la sonoridad organizada hará lo demás. Acoso y derribo hasta la sepultura.

Todos estos lujos han sepultado mis ingresos del mes de febrero, pero si todo sale como planeo, en poco tiempo tendré el amor de Teté y el respaldo financiero de su padre en futuros proyectos lucrativos.

No piensen lectores, que soy un simple aprovechado. El amor que siento por Teté es puro, pero si mi relación puede incidir en otros campos, tampoco voy a desaprovecharlo. En unos días tendrán noticias mías.

Un saludo, Godofredo de Minglanillas.

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