Con un par de días de reflexión y compras diversas de por medio, no podíamos obviar en este medio la celebración del día de la Toma de Granada. Parece ser que esta fiesta produce cierto resquemor entre un sector de la población que la califica de "caldo de cultivo" para fascistas y marco tangible de la intolerancia.

De todo hay en la vida: nostálgicos, indeseables que enarbolan gritos de épocas que ni siquiera conocen por los libros (aunque creo que tampoco conocen los libros) y gente que se siente orgullosa de que Granada fuese reconquistada. No cabe duda que la educación y las formas están por encima de todo en las celebraciones sean del tipo que sean y aunque parte del público de los actos las perdiera en algún momento, ya sea con gritos o con símbolos anticonstitucionales, el protocolo de actividades del día fue correcto en su desarrollo.

Desfiles, ofrendas florales y un concierto con representación de diversas culturas en el Teatro Isabel La Católica por la noche. Una jornada festiva que se enturbia más por conflictos del reciente siglo veinte en nuestro país que por un pedazo de Reconquista. Algunos parecen olvidar cada mañana al levantarse que la historia está escrita, muchas veces con plumas horrorosas, y que no se puede cambiar. Siempre hay vencedores y vencidos, aunque cada día sea más difícil definir la bondad o maldad de cada bando.

¿Qué hubiese pasado si el pueblo islámico aún reinase en Granada? Quizás seríamos parte de una de las sociedades culturales más importantes del planeta Tierra, pero quizás, y sólo digo quizás, nuestras mujeres tendrían que ir por la calle con burka o ver mermados parte de sus derechos constitucionales. únicamente hablo de hipótesis, nadie puede saber como sería la realidad. Pero realmente, no veo protestar a población musulmana mayoritariamente, sino a un sector de españoles que optan por una opción democrática a los que personalmente hubiese invitado a que hubiesen permanecido el día 2 en sus puestos de trabajo y que, entre otras cosas, renuncien a su paga del "18 de Julio".

Hoy por hoy, no veo conflicto en Granada y el día 2 pude charlar como siempre con mi tendero Ibrahim sin odios ni ningún tipo de recelos ni malas miradas. Su hijo luce una camiseta de la selección española, está casado con una gallega y ambos han decidido que sus descendientes opten por la religión que quieran cuando lo deseen. Ni Biblia ni Corán, sentido común.

JMRojas www.granadaenlared.com

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