Imagínense que le han acusado de un delito que no han cometido y que en un espacio de tiempo corto van a ser ejecutados en la silla eléctrica.
Sigan imaginándose que tienen un hermano que además de ser ingeniero de estructuras, lo adora e hizo la reforma de la cárcel donde está preso. Dicho hermano decide tatuarse todo el torso de su cuerpo con los planos de la prisión escondidos tras mucha simbología religiosa y atracar un banco para que lo pillen y encierren con el fin de sacarlo junto a diferentes compañeros de viaje "inesperados y variopintos".

Pero sigan imaginándose que en el mundo exterior, la que fuese su ex novia está investigando todo lo sucio que hay en su casa y las cosas cada vez se le están poniendo más difíciles para seguir viviendo.
Este es el hilo argumental de Prison Break, serie que actualmente emite la Sexta y que consta ya de dos temporada en Estados Unidos. La trama engancha desde el episodio piloto y se complica sin llegar en ningún momento en convertirse en una novela carcelaria.
Sin planteamientos morales doctrinarios más allá de una trama de acción ficticia (cosa que no piensan los hermanosDonald y Robert Hughes que mandaron un manuscritos a la Fox sobre su fuga de prisión tras la entrada de uno de ellos injustamente) tenemos un producto que merece la pena y toma el camino que abrió House dentro de las nuevas series americanas que sin estar huecas triunfan a nivel mundial.
Antonio Bienvenido Cabello

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here