Por favor, que nadie se alarme ni comience a tachar a este medio ni al que escribe este artículo de fascista.

Soy tan sólo un hombre que ayer descubrió que las banderas del toro ondeaban por toda España. Las plazas se adornaban de rojo y amarillo y nadie miraba mal a nadie. Nadie acusaba a nadie de muertos pasados y el sentimiento del país era de alegría. Somos campeones del mundo de baloncesto por primera vez en la historia pero sin embargo nos da vergüenza ser españoles cada día de nuestras vidas.

Parece que solamente nos une el deporte (como el viejo pan y circo de los romanos) Parece que el derecho a llevar una prenda con el rojo y amarillo lo tienen que dar las personas que señalan con el dedo a los que la portan.

En una democracia nadie debería verse insultado por sentirse orgulloso de pertenecer a ella y sin embargo, día a día, unos colores se identifican exclusivamente con un determinado fragmento de nuestra historia. Un fragmento negro y de rencor en que nadie ganó y solo una entidad perdió: España.

Por eso, me alegra que un equipo de baloncesto nos haya hecho olvidarnos por unos días de rencores y rencillas. Por eso me alegra que hoy los americanos sepan un poquito mejor nuestra situación en el mapa. Por todo esto, hoy me he levantado igual que todos los días, sabiendo que soy de aquí, que me gustan mis costumbres, que muchas cosas pueden y deben mejorar con la ayuda de todos y sin caer en la crítica fácil. Hoy, al igual que cada mañana,con toro o sin toro, soy español.

José Manuel Rojas Arquelladas
Editor de www.granadaenlared.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí