El encuentro entre la pianista japonesa Hiromi, y el arpista colombiano Edmar Castañeda pasará la historia del festival Jazz en la Costa como uno de las sesiones más sensacionales de estos treinta años. Pocas veces más allá de los bises habituales todo el público, que había agotado las localidades, se mantuvo en pie sin moverse aplaudiendo hasta que la pareja volvió a salir, para seguir tocando por encima de las dos horas de concierto.

Hiromi es una de las grandes revelaciones del jazz actual, dotada de una perfecta técnica y con una puesta en escena entusiasta y enérgica que no deja indiferente, y el arpista Edmar Castañeda, nacido en Bogotá es residente en Nueva York, ciudad desde la que ha adquirido fama mundial por su virtuoso y espectacular dominio del arpa.

Ambos demostraron en directo un alegría sonora y una fuerza fuera de lo común, y si las superlativas habilidades de la japonesa son ya conocidas, para todos los oyentes fueron una gran sorpresa las posibilidades de un instrumento como el arpa tradicional colombiana, una fuente inagotable de sonido que en manos de Castañeda parecía varios instrumentos simultáneos.

La compenetración entre ambos fue absoluta, en la que ambos se realimentaban mutuamente con momentos apoteósicos. Tocaron lo que va a ser su primer disco conjunto, conformado por una suite de cuatro partes con los nombres de los elementos de la naturaleza: ‘Tierra’, ‘agua’, ‘aire’, ‘tierra’ y ‘fuego’, despidiéndose con sendas adaptaciones del ‘Libertango’ de Piazzola y una muy agradecida ‘Fiesta’ de Chick Corea, con la apertura sacada de ‘El concierto de Aranjuez’. Un concierto fascinante.

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