En medio de la calle San Antón hay una tienda que llama la atención. No es porque tenga un diseño muy especial, unos escaparates llamativos o azafatas en la puerta invitándonos a entrar. Lo que llama la atención es un aviso que informa de que todos los productos que venden son fabricados en España.

Tienda de calzado español en Granada

¡Cómo han cambiado los tiempos!

Hace algunos años las cosas extranjeras eran las buenas y si te comprabas unas zapatillas “made in Spain” eras un matao porque ni eran molonas ni caras pero, sobre todo, eran malas. Sin embargo hoy día todas aquellas fábricas que se dedicaban a fabricar calzado de baja calidad ya han cerrado porque les es imposible competir en precio con los productos de baja calidad producidos masivamente en China.

Por aquello de llevar el periodismo de investigación hasta sus últimas consecuencias 🙂 he entrado en la tienda en cuestión y le he hecho tres preguntas a la peersona que se me ha identificado como responsable de la tienda.

Cartel de calzado español¿Son una única tienda, forman parte de una cadena o son una franquicia?

Somos una empresa granadina y tenemos tres tiendas abiertas ahora mismo en Granada.

Lo del calzado español ¿qué explicación tiene? ¿es para diferenciarse del calzado italiano?

No. Evidentemente es para diferenciarse del calazado chino que es de una calidad tan baja como su precio. Comprando calzado español se asegura diseño y calidad.

¿Les hace vender más su identificación con el calzado hecho en España?

Sí. No sólo porque hay consumidores que buscan calzado de calidad y eso el producto nacional se lo asegura sino porque hay muchos compradores internacionales que, ya que han venido a Granada por turismo o por congresos y trabajo, quieren comprar producto autóctono porque también saben de su buen nivel.

 Si es de los que piensan que si en vez de comprarle tanto a los chinos, comprásemos producto nacional nos iría mejor, esta tienda es su sitio. Pero también es su sitio si quiere huir de los zapatos que huelen a plástico y que le dejan el pie lleno de tinte a la media hora.

Así es la vida. Ahora resulta que el “Made in Spain” vuelve a ser un reclamo comercial y un símbolo de calidad; esto no cuadra con lo del país de pandereta que nos quieren vender los pesimistas patológicos. Lo que vale, vale. Y el calzado español está ahí.

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