Después de las brillantísima victoria del Granada ayer sobre el Athletic de Bilbao se ha conseguido algo que a principios de la temporada a muchos les hubiese aparecido imposible, clasificarse para jugar la Europa League.

Hay que recordar que todo el mundo daba por hecho que el objetivo del Granada para la presente temporada era simplemente obtener una buena clasificación y ppermanecer en la zona templada de la tabla, para no tener que llegar a un final de temporada angustioso como ha venido sucediendo en la anterior etapa del Granada en Primera.

Ya ha terminado la temporada y, fruto de una filosofía del partido a partido, similar a la que Simeone ha impuesto en el Atlético de Madrid, el Granada se ha encontrado en una gloriosa séptima posición. Esa plaza le da derecho a participar en la Europa League durante la próxima temporada pero no está de más recordar los riesgos que tiene participar en las competiciones europeas como se ha venido comprobando con muchos de los equipos que han participado.

No son pocos los equipos pequeños que tras conseguir clasificarse para la competición europea han realizado al año siguiente una campaña penosa que les ha acabado llevando incluso a segunda división y eso puede deberse a tres factores:

– en primer lugar el hecho de acabar en séptima posición y poder participar en competiciones europeas hace que los jugadores más destacados de la plantilla entren en el radar de los equipos grandes y con presupuestos generosos que les permiten fichar a jugadores que destacan en los equipos pequeños. Para hacerse una idea basta con entender que la suma de sueldo más impuestos sobre la renta más seguros sociales de Messi, que es la máxima expresión del despilfarro futbolístico, suma aproximadamente un total de 130 millones al año para el Barcelona F.C. Eso hay que compararlo con los 38 millones de euros de presupuesto total anual del Granada club de fútbol y así se tiene una idea de lo fácil que es para un equipo grande fichar a un jugador que destaca en un equipo pequeño Para ellos no es más que un nuevo cromo en su colección; para el Granada puede significar descapitalizar su proyecto.

– en segundo lugar participar en competiciones europeas requiere una plantilla mucho más amplia que la que ha tenido el Granada este año. Participar a la vez en la Europa League, la Copa del Rey y la propia Liga acaba cargando las piernas de los jugadores y al final acaban llegando las lesiones y el bajo rendimiento de los jugadores. Tampoco hay que olvidarse de que la cantera del Granada no brilla precisamente por la producción de nuevos jugadores que puedan subir al primer equipo con garantías y se depende mucho de los jugadores cedidos por otros equipos y de profesionales que ocasionalmente puedan venir para ayudar al equipo. Eso, desde luego coma no es la situación ideal para ninguna plantilla.

– finalmente hay que considerar qué ningún novato suele ganar la competición en el primer año en el que participa y el Granada acabará cayendo más pronto que tarde en alguna eliminatoria europea. Eso supondrá seguramente un golpe psicológico para los jugadores que afronta la campaña con ilusión y lo peor no es que pierdan esa ilusión para la competición europea sino que eso se traduce en menor ímpetu y menor intensidad en la competición liguera, que es la que realmente importa año tras año y en la que el Granada no puede descuidarse si no quiere verse sufriendo una vez más en los últimos puestos de la tabla.

Me encantaría, de todas formas, equivocarme de medio a medio y ver al Granada acabar ganando la Europa League por primera vez en su historia. Ya lo hizo varias veces el Sevilla, tampoco es una idea tan descabellada, pero los sueños, sueños son.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí