Todos los que siguen el fútbol están radiantes con el regreso del Granada C.F. a la primera división del fútbol español, la famosísima Liga Santander que se disputa el cetro mundial de las ligas futboleras con la Premier League inglesa.

Los muros de Facebook están llenos de escudos del Granada y los perfiles de Whatsapp se tiñen de rojiblanco; sobre todo, el eslogan más popular es el «Granada es de Primera».

Aunque comparto totalmente esa alegría y anoche estuve siguiendo el partido del Málaga en Albacete, que era donde realmente nos jugábamos la clasificación (¡Gracias Málaga, os esperamos en Primera!), no puedo evitar ver la parte triste del ascenso.

El año que viene ya no hay ilusión ninguna por competir por nada: el objetivo es tan triste como no volver a descender a segunda. Mientras tanto habrá que aguantar estoicamente las goleadas que recibiremos en los campos del Real Madrid o del Barcelona y hasta es posible que incluso en algún campo más. Cuando vengan las megaestrellas de LaLiga, Granada saldrá en la tele por unos segundos pero seguramente el relato será el de la victoria del equipo visitante con un abultado resultado.

¿Y no podría ser que este año o el que viene el Granada diera la sorpresa y se colase en la Champions? ¿No están por ahi el Éibar y el Getafe que son ciudades mucho más pequeñas?

Podría ser pero la experiencia dice que es bastante improbable llegar a desbancar a los pesos pesados de la liga española.

Por si acaso, en este enlace se puede ver que, efectivamente, por unas horas el Granada C.F. fue equipo Champions en 2.014 pero después de aquello hay que recordar varios años de sufrimiento en primera y estos que hemos pasado después en segunda.

Ahora toca otra vez sufrir sin mucha ilusión.

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