Jorge Pardo, saxos y flauta

Juan Diego Mateos, guitarra

Pablo Martin, bajo

Marc Miralta, batería
Rafa Navarro, marimba
Enrique Rodríguez, trompeta

 

 

La maestría que el músico madrileño ha mostrado  durante su dilatada carrera al lado de los grandes del flamenco como  Camarón de la Isla o Paco de Lucía y del jazz como Chick Corea o  Gil Goldstein, entre otros muchos, y su habilidad para catalizar estilos musicales ha llevado a Pardo a los

escenarios más diversos del mundo con innumerables colaboradores. Una  larga trayectoria que iniciaba de muy joven junto a figuras como Diego  Carrasco, Jean Luc Vallet, Peer Wyboris o la banda Dolores y que en  los últimos años viene depurando entorno a formaciones como D’3 con Francis Posé y José Vázquez “Roper”,  Vientos Flamencos o junto a Carles Benavent y Tino di Geraldo -conformando un trío donde el mestizaje entre lo latino, lo flamenco y el jazz toman una dimensión propia en el panorama musical-; con estupendos trabajos discográficos como sus más recientes Mira  o Vientos Flamencos I y II, o discos compartidos con Chano Domínguez: Diez de Paco o Jazzspaña con la  Big Band de Colonia con Michael Brecker, Al Di Meola o Steve Khan, entre otros.

El último e innovador trabajo de Jorge Pardo, una de las figuras del jazz español con más proyección internacional, es Huellas, un doble álbum con dieciocho composiciones propias y en cuya grabación han intervenido numerosos músicos, tanto del jazz como del flamenco, desde Gil Goldstein, hasta Josemi Carmona, pasando por Otello Molineaux, Niño Josele, Carles Benavent, Tomatito o Dave Samuels; dando lugar a una de las obras más completas y representativas del músico madrileño, cuyo lenguaje musical y estilo con la flauta y el saxo se ha convertido en modelo referencial.

Huellas, el trabajo que Jorge Pardo presenta en el Festival de Jazz de Granada con la colaboración de Juan Santos del Eshavira Club, local de la ciudad muy querido por Jorge, ha cosechado un sonado éxito de crítica y público, “sabe a jazz y vientos flamencos, está lleno de frescura y vitalidad, y de alguna manera; aúna vanguardia compositora junto a la destilada y concentrada esencia del flamenco. Un sentimiento flamenco entre el sonido de una banda de jazz. Una visión de la improvisación con nuevas referencias. Encuentro y dispersión al mismo compás. Una ejecución para quienes sienten, respiran y conocen esos fundamentos, que no son otros que los del alma mas profunda donde no existe el tiempo ni el lugar…

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