Investigadores del grupo Coalición para el Estudio de la Salud, el Poder y la Diversidad (CESPYD) de la Universidad de Sevilla, pionero en combinar el trabajo de profesionales, expertos y comunidades multiculturales de usuarios para desarrollar estrategias que mejoren la promoción de la salud, proponen estrategias de integración social para mejorar la eficiencia del sistema sanitario.

CESPYD, cuya actividad se centra en el bienestar y desarrollo de las comunidades multiculturales desde una perspectiva de justicia sociosanitaria, propone convertir a las propias comunidades en promotores de su salud para conseguir mejorar tanto su calidad de vida como la eficiencia del sistema.

Manuel García-Ramírez, profesor titular del Departamento de Psicología Social de la Universidad de Sevilla y responsable del grupo, sostiene que la participación colectiva de creación de estrategias sanitarias mejora tanto su implementación como su efectividad. “La mayoría de las medidas de promoción de la salud que se llevan a cabo actualmente están desarrolladas exclusivamente por expertos y se han mostrado ineficientes” afirma el investigador.

Así, los integrantes de este grupo de la Facultad de Psicología han combinado el trabajo de profesionales, expertos, académicos y usuarios del sistema sanitario para diseñar herramientas de promoción de la salud más efectivas. Su participación en proyectos europeos como Migrant Integration Policy Index (MIPEX), donde evalúan la equidad de las diferentes políticas sanitarias, Culturally Competent Teachers and Medical Education (C2ME), que persigue mejorar la competencia cultural de los futuros profesionales de la rama de la salud, o Adapting European Health Systems to Diversity (COST) que promueve la adopción e implementación de políticas que den respuesta a las nuevas necesidades que plantea la diversidad cultural en el ámbito sanitario, es fundamental en este sentido.

Implementación política

El profesor García-Ramírez explica que “las políticas de incorporación de inmigrantes en los servicios sociosanitarios de la UE son muy equitativas, sin embargo, los países que la forman son más excluyentes y discriminatorios. Existen casos de desobediencia civil que hacen evidentes las complejidades de la adopción de determinadas políticas sanitarias y la necesidad de realizar análisis a fondo”. Y apunta que este problema de implementación política se está tratando de salvar desde la investigación-acción y desde la involucración de todos los agentes afectados.

El grupo CESPYD también ha publicado recientemente los resultados de varios de sus estudios que ponen de manifiesto que el papel activo de los inmigrantes y el nivel de justicia social de los servicios socio-comunitarios es un excelente predictor del bienestar social. Algunos trabajos de este grupo, como el llevado a cabo en colaboración con la Universidad de Illinois, donde familias de inmigrantes mexicanos indocumentados con hijos sordos conseguían asistencia en el aprendizaje del lenguaje de signos o el realizado en el Hospital Virgen Macarena con familias inmigrantes, en el que se consiguió fomentar la lactancia entre las madres, son algunos ejemplos.

Los investigadores concluyen que ofrecer servicio de salud a la población inmigrante, independientemente de cual sea su situación legal, resulta mucho más económico que no prestar dicho servicio. “Nuestra investigación pone de manifiesto que constreñir la atención socio-sanitaria a la ciudadanía limita la capacidad de contribuir a la prosperidad de la nación”, apunta el profesor de la Facultad de Psicología.

La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de Sevilla es la encargada de gestionar los proyectos europeos de investigación del Horizonte 2020, apoyando técnicamente en la elaboración y presentación de la propuesta, así como en la elaboración de informes financieros.

Más información: http://www.cespyd.es

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