Adolescentes EspañolesEl indicador de satisfacción vital de los estudiantes de entre 11 y 15 años de España se encuentra entre los cinco primeros puestos del estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC, o Estudio sobre las conductas saludables de los jóvenes escolarizados), una investigación auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la que participan más de 40 países occidentales. Según este estudio, los adolescentes de este país están satisfechos con su red social, se llevan bien con sus familias, y son felices con su vida en general.

Asimismo, los investigadores desmienten ese estereotipo de “adolescencia como etapa de la vida problemática” y aseguran que, aunque hay un porcentaje mínimo que sí presentan conductas de riesgo, la mayoría no son jóvenes problemáticos, no consumen drogas habitualmente, ni tienen una mala relación con sus padres o van mal en los estudios. “En el proyecto español nosotros estudiamos desde los 11 a los 18 y, aunque  hay una tendencia a pensar en la adolescencia como etapa ligada a conflictos, estamos viendo que esa no es la realidad en nuestro país”, hace hincapié la catedrática de la Universidad de Sevilla y responsable de este proyecto de investigación en España, María del Carmen Moreno Rodríguez.

Pero no todos los datos que recoge este estudio son positivos. Los investigadores de la Universidad de Sevilla detectaron en la última recogida de datos, entre otras cuestiones, que las adolescentes están más insatisfechas consigo mismas que sus coetáneos varones en gran medida, y con bastante probabilidad, por la presión social que existe hoy en nuestra sociedad por alcanzar un ideal de mujer perfecta, tanto en lo físico, como en lo profesional, social y en la vida íntima.

Otro resultado negativo tiene que ver con el alto porcentaje de adolescentes con sobrepeso y obesidad, lo que pone de manifiesto malos hábitos alimentarios e, igualmente, de ocio y actividad física. Así, los adolescentes, a medida que van creciendo, van saltándose más comidas, especialmente el desayuno y más aún las chicas, quienes dejan de tomar esta comida tres veces a la semana. De igual manera, y volviendo en parte a lo dicho más arriba, mientras que  ellos tienen una tasa de sobrepeso más alta, ellas, estando en un peso normal, tienen una percepción de su imagen corporal mucho más negativa.

“Estos datos reflejan una situación muy preocupante. Nuestra sociedad es muy exigente con las mujeres, lo que provoca que muchas adolescentes sientan sobre ellas esa presión y no sepan cómo canalizarla, de manera que en ocasiones ponen en marcha comportamientos poco saludables, como saltarse comidas o empezar dietas erróneas, o tienen sentimientos sobre ellas mismas muy sesgados, como cuando se sienten académicamente inferiores, siendo ellas quienes estudian más y, en promedio, quienes tienen mejores resultados académicos, por ejemplo”, señala María del Carmen Moreno.

HBSC España 2014

En el marco de este proyecto, cada cuatro años se realiza una recogida de datos con el objetivo principal de obtener una visión global de los estilos de vida de los adolescentes y disponer así de herramientas útiles para el debate sobre la promoción de la salud en esta población. En este estudio, siguiendo las directrices de la OMS, se entiende por salud el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad. Por este motivo el cuestionario recoge datos relativos a diferentes ámbitos: relaciones familiares, relaciones con los iguales, contexto escolar, ajuste psicológico, alimentación y dieta, consumo de sustancias y actividades sedentarias.

Hace unos días, el equipo liderado por la profesora Moreno ha comenzado la campaña de recogida de datos de 2014 en la que se van a realizar un total de 28.000 encuestas a niños de entre 11 y 18 años que están escolarizados en el sistema educativo español, bien sea en centros públicos, privados o concertados y de cualquier ámbito geográfico. El objetivo  de este muestreo es hacer una foto lo más precisa posible del estado de salud de esta población. El estudio, si bien cumple con un objetivo epidemiológico, al recoger indicadores de salud que se monitorizan cada cuatro años, ha ido evolucionando desde análisis más descriptivos a incorporar, por ejemplo, modelos de ecuaciones estructurales o multinivel con fines explicativos.

“Este año queremos estudiar, además, el impacto que está teniendo la crisis económica en los adolescentes, ya que prevemos que puede dejarse notar, por ejemplo, en indicadores familiares o de ajuste psicológico, como la satisfacción vital”, comenta esta investigadora.

Más informaciónhttp://grupo.us.es/estudiohbsc/index.php/es/

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