El grupo de investigación Conservación de la Biodiversidad del Departamento de Zoología de la Universidad de Sevilla, en colaboración con investigadores extremeños y europeos, estudia como el previsible aumento en el riesgo de contagio de malaria en aves debido al cambio climático puede afectar a las aves migratorias

El aumento de las temperaturas y las precipitaciones lleva consigo un incremento en el número de los vectores que transmiten la malaria, como los mosquitos. Por lo que los encuentros entre aves y mosquitos se están incrementando en sus lugares de invernada y en las zonas de parada utilizadas por estas aves durante el largo viaje migratorio al África Subsahariana, favoreciendo las condiciones de contagio.

“Cuantos más lugares visite un individuo más expuesto a los parásitos estará por ello queremos hacer un estudio detallado de las rutas migratorias y de las zonas de invernada de estos animales a través de geolocalizadores. Estos dispositivos electrónicos pueden fabricarse ahora de un tamaño muy pequeño (< 1g) lo que permite colocarlos a aves passerifomes, como la golondrina común. Uno de los objetivos que nos hemos propuestos en el proyecto de investigación recientemente concedido es poder determinar cómo afecta el nivel de conectividad migratoria al avance contagio de la enfermedad”, explica el responsable de esta investigación, el profesor de Zoología Javier Balbontín.

Los expertos señalan además que estudios previos realizados en esta pequeña ave indican que la golondrina común a consecuencia del aumento de las precipitaciones en las zonas de parada durante sus viajes migratorios han ido adelantando la fecha de llegada a la zona de reproducción  a razón de 1,33 días por año, así las golondrinas de la colonia estudiada han adelantado la fecha de llegada en 22,61 días en un periodo de 17 años (1991-2007), siendo la fecha media de llegada actual el 14 de marzo.

“Hemos estudiado poblaciones de golondrinas en España y Dinamarca y hemos detectado que cuanto más aumenta el Índice de Vegetación Normalizada (NDVI) en las zonas de parada al norte de África antes llegan estas aves a su destino, ahora queremos conocer cuáles son los  motivos de este cambio”.

El profesor Balbontín coordina un nuevo proyecto de excelencia de la Junta de Andalucía en el que se van a investigar utilizando dos poblaciones europeas de golondrina separadas miles de kilómetros como el cambio climático a través del previsible aumento de la presión ejercida por los parásitos afectan a las rutas migratorias y a la utilización de las zonas de invernada de estas pequeñas aves. Para ello, este estudio se llevará a cabo en distintas colonias de Sevilla y Dinamarca, en donde se analizarán parásitos en sangre, elementos trazas e isótopos estables presentes en las plumas de estas aves.

“Vamos a realizar el mismo protocolo de actuación en idéntico número de individuos en las poblaciones que estamos estudiando en Dinamarca y que vamos a comenzar con ayuda de este proyecto en Sevilla, esto nos permitirá comparar los resultados entre individuos de la misma especie pero de orígenes distintos”, informa este investigador, quien añade que es predecible que las golondrinas danesas se vean más afectadas por el cambio climático que las españolas porque recorren casi el doble de kilómetros entre las zonas de reproducción y de invernada, lo que las hace más vulnerable al cambio climático.

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