El selenio (Se) tiene un comportamiento dual en el ser humano, tóxico a elevadas dosis pero esencial para la salud en pequeñas cantidades, con funciones antioxidantes y anticancerígenas entre otras. Su aporte se realiza a través de la dieta y es introducido en la cadena trófica por su extracción por los cultivos. En último término es el suelo el que determina su mayor o menor presencia en los alimentos, pero su extracción por los cultivos y la flora es un proceso ‘fortuito’ debido a que, al contrario que para el ser humano y los animales, no es un nutriente esencial para las plantas.

Un estudio multidisciplinar realizado por los investigadores Luis López Bellido y Francisco Javier López-Bellido Garrido, de los departamentos de Ciencias y Recursos Agrícolas y Forestales de la Universidad de Córdoba y Producción Vegetal y Tecnológica Agraria de la Universidad de Castilla-La Mancha, respectivamente, recoge ahora los distintos trabajos existentes en España en torno al selenio. El estudio confirma las deficiencias de este microelemento en la población nacional, predisponiéndola a determinados tipos de enfermedades, y advierte de que éstas podrían ser evitadas o al menos atenuadas con un adecuado aporte de selenio a través de la dieta.

El artículo, publicado recientemente en la revista Nutrición Hospitalaria, va más allá y considera necesario la implicación de los organismos públicos nacionales en la promoción de estudios encaminados a evaluar el verdadero alcance de las deficiencias de selenio en la población española y sus posibles soluciones.

El profesor Francisco Javier López-Bellido explica que los estudios realizados en la última década han demostrado que las necesidades medias de selenio por individuo son más elevadas que los valores referenciados como óptimos por los organismos oficiales, tanto nacionales como internacionales; y que no sólo deberían ser considerados los efectos directos de su deficiencia, sino los adecuados para alcanzar una salud óptima a través de maximizar u optimizar las Se-proteínas.

A nivel nacional, según López-Bellido, habría que duplicar la ingesta de selenio en la población española con el fin de alcanzar unos valores medios próximos a 100 microgramos al día. Aunque entre los grupos de alimentos con mayores concentraciones de selenio estarían determinados tipos de carnes y el pescado; el trigo y sus derivados (harina, pan, pastas, etc.) son una de las principales fuentes debido a su elevado consumo diario e importancia en la dieta. Sin embargo, los niveles de selenio en el trigo y otros cultivos varían muchísimo según la región en la que se produzcan, pues a su vez dependerán de las concentraciones que del mismo se den en el suelo y por ende, y en último término, influirá en la ingesta de selenio por la población.

En este punto, el estudio matiza que los datos sobre la ingesta diaria de selenio mediante el análisis de los distintos grupos de alimentos que componen la dieta en España son muy escasos, pero todo parece indicar la existencia de bajas concentraciones en el trigo nacional al ser cultivado en suelos deficientes en este elemento. La fertilización con selenio de los cultivos (se biofortificación) podría ser la alternativa más factible para incrementar los niveles de selenio de toda la población nacional, como ya se está realizando en otros países, o producir alimentos funcionales para determinados grupos de riesgo como son los vegetarianos, infancia y tercera edad.

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