Tras siete años de precisas observaciones del universo desde el Observatorio de Calar Alto (CAHA, Almería), y gracias a una técnica que descompone la energía de las estrellas en sus colores mediante filtros astronómicos, el proyecto ALHAMBRA ha sido capaz no solo de identificar y clasificar más de medio millón de galaxias, sino también de calcular las distancias a las que se encuentran de nosotros con una precisión sin precedentes. Como resultado, el sondeo ALHAMBRA ha permitido reconstruir la que, a día de hoy, representa la visión tridimensional más realista del universo. Varios meses atrás se hizo pública la primera parte de la cosecha de datos del proyecto (el subconjunto bautizado como ALHAMBRA-Gold). Ahora se ponen a disposición de la comunidad científica todos los datos producidos.

El cartografiado ALHAMBRA representa un proyecto científico tan ambicioso que ha movilizado a científicos de dieciséis institutos de investigación de todo el mundo. Encabezado por Mariano Moles (CEFCA, Teruel) y gestado en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC, Granada), se diseñó a medida para trazar la evolución del universo durante los últimos diez mil millones de años.

Alhambra sky“ALHAMBRA representa un paso decisivo para abordar problemas acuciantes de cosmología y astrofísica a través de cartografiados fotométricos, que permiten alcanzar la precisión requerida para la distancia de los objetos detectados”, indica Mariano Moles (CEFCA), investigador principal de ALHAMBRA. “Así, el carácter no sesgado de estos cartografiados permite obtener datos relevantes para todas las escalas cósmicas, y en ese sentido el proyecto ALHAMBRA se constituye en precursor de los nuevos cartografiados de largo alcance que se están proponiendo”, añade el investigador.

La visión del universo que aporta ALHAMBRA permitirá, por una parte, estudiar cómo ha cambiado el contenido estelar de las galaxias a lo largo del tiempo, es decir, saber cómo, cuándo y cuánto han envejecido. Esta

blecer una relación inequívoca entre la morfología, el contenido en estrellas y la edad de las galaxias permitirá comprender los procesos físicos que gobiernan el universo a esas escalas.

Por otra parte, ALHAMBRA arroja luz sobre cómo se distribuyen las galaxias en el universo. “En los últimos trece mil millones de años, la gravitación ha sido la responsable de la formación de estructuras tales como las galaxias o las estrellas”, señala Alberto Molino, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que forma parte del equipo ALHAMBRA. “Estudiar cómo se disponen las galaxias nos permite conocer cómo eran las propiedades físicas que dominaban el universo en épocas anteriores. Sería como saber el lugar y las condiciones donde se plantaron las semillas en un bosque a partir de los árboles que vemos a día de hoy”, ilustra el investigador.

Asimismo, en su mirada hacia la inmensidad del universo, las observaciones de ALHAMBRA han atravesado enormes regiones de nuestra propia Galaxia. Elaborar un censo de estrellas del halo galáctico, descubrir estrellas variables, conocer la frecuencia con la que las estrellas se emparejan o identificar estrellas candidatas a albergar otros planetas permitirá explorar también la historia cósmica de la Galaxia.

La publicación de los datos supone el libre acceso al potencial de ALHAMBRA no solo para la comunidad científica internacional, sino también para universidades, museos científicos, asociaciones astronómicas o colegios de todo el mundo.

El valor científico del legado de ALHAMBRA lo convertirá en un proyecto español de referencia internacional en el estudio de las propiedades de las galaxias, que además servirá de propulsor para las futuras generaciones de cartografiados como JPAS, que extenderán el trabajo de ALHAMBRA de unas pocas regiones del cielo a todo el universo observable.

Finalmente, ALHAMBRA habrá servido para acreditar, una vez más, el papel decisivo de los observatorios astronómicos españoles. Particularmente el del Observatorio de Calar Alto, que ha demostrado ser una instalación imprescindible de primera línea, capaz de proporcionar la que, a día de hoy, es la visión más exacta y representativa de cómo es nuestro universo. La clave del éxito en la parte observacional del proyecto se halla en la calidad del telescopio reflector Zeiss de 3.5 m de Calar Alto, en las prestaciones de su cámara de campo amplio LAICA, y en el rendimiento del experimentado equipo humano de Calar Alto, que ha operado el instrumental en un modo de trabajo optimizado.

“Es de justicia reconocer y agradecer el esfuerzo y la capacidad del personal de Calar Alto a lo largo de todos esos años para que los datos de ALHAMBRA pudieran ser obtenidos en las mejores condiciones posibles”, señala Mariano Moles (CEFCA).

Imágenes:

Un ejemplo de las imágenes profundas tomadas en Calar Alto para el sondeo ALHAMBRA.

El telescopio reflector Zeiss de 3.5 m del Observatorio de Calar Alto.

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