Seis investigadores de la Universidad de Cádiz lideran el proyecto Diseño de una unidad móvil para la evaluación del riesgo ambiental de efluentes de estaciones de depuración de aguas residuales en ecosistemas marinos, solicitado y concedido dentro del marco del VI Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (convocatoria 2012) y que tendrá una duración de tres años. El trabajo tiene como objeto evaluar y caracterizar el riesgo ambiental que suponen los efluentes de aguas residuales provenientes de estaciones depuradoras (EDAR) para los sistemas marinos donde son vertidos.

En concreto, esta investigación se va a centrar en el análisis de la presencia de fármacos y productos para el cuidado personal en tres depuradoras de la provincia: Cádiz-San Fernando, El Torno y La Barrosa, éstas dos últimas ubicadas en Chiclana. El proyecto de investigación se llevará a cabo en el centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marinas (CACYTMAR) en estrecha colaboración con la empresa Chiclana Natural y el apoyo de la Consejería de Medio Ambiente, el Ministerio de Medio Ambiente (Environment) de Canadá y la Universidad de Bolonia.

La investigadora responsable de este proyecto, la doctora Laura Martín, ha presidido la reunión de coordinación mantenida en la sede de Chiclana Natural, a la que también asistieron los investigadores y profesores de la UCA, los doctores José Antonio Perales, Manuel Manzano, Carmen Garrido, Enrique García y Jesús Barragán. Este último es el responsable de depuración en la empresa municipal chiclanera y profesor del departamento de TMA de la UCA.

A pesar de que durante los últimos 20 años el grado de depuración de los vertidos de aguas residuales ha mejorado sustancialmente, en lo que a procedimiento y soporte regulador se refiere, éstos transportan una serie de compuestos emergentes, entre los que se encuentran productos farmacéuticos y de cuidado personal, que hasta la actualidad según la legislación vigente no son objeto de evaluación. Las hipótesis de esta investigación apuntan a que cada una de las depuradoras puede presentar diferentes niveles de contaminación farmacológica, al recoger aguas de núcleos de población e instalaciones sanitarias de  diferente dimensionado.

La finalidad del proyecto es evaluar el riesgo ambiental de estos efluentes para determinar si los tratamientos a los que se someten son suficientes para minimizar el riesgo para los sistemas marinos donde se vierten.

Nicolás Aragón, concejal delegado de Medio Ambiente ha señalado como “muy relevante que podamos detectar y reconocer los principales compuestos farmacológicos que llegan a las depuradoras y compararlos con los efluentes depurados”. En este sentido ha añadido que “nos permitirá valorar el grado de eliminación real de distintos tipos de fármacos y conocer la efectividad de las técnicas de depuración convencionales de las aguas residuales de cara a abordar la eliminación de este tipo de residuos en el futuro”.

Chiclana Natural, como empresa colaboradora del proyecto, participará de los datos obtenidos por los investigadores, aportando una base de datos fiable para futuros ensayos de sistemas de tratamiento terciario eficaces en la reducción de estas sustancias, como también para definir el tratamiento más adecuado de eliminación de los microcontaminantes de las aguas antes de su vertido a los cauces receptores.

Nota: fotos e información del Ayuntamiento de Chiclana.

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