14/06/2013

Mesa redonda 'Desarrollo Tecnológico, Legislación Europea sobre disruptores endocrinos y su aplicación', celebrada ayer. /I. W.

Mesa redonda ‘Desarrollo Tecnológico, Legislación Europea sobre disruptores endocrinos y su aplicación’, celebrada ayer. /I. W.

Las mujeres que se exponen directamente en el trabajo a solventes industriales o que viven con hombres expuestos a estos compuestos tienen riesgo de tener un hijo o hija con anencefalia, una malformación congénita del sistema nervioso central, además de otro tipo de problemas durante el crecimiento y desarrollo en la infancia y la adolescencia. Ésta es la conclusión de la investigación Maternal and paternal exposure to organic solvent and anencephaly, que la investigadora de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) Marina Lacasaña presentó ayer durante el XII Congreso de la Sociedad Española de Salud Ambiental, y que ha evaluado la relación entre la exposición a solventes industriales y el riesgo de malformaciones y problemas en el desarrollo de los niños.

Estudios anteriores habían demostrado la relación entre los hombres que trabajan con solventes industriales y el riesgo de tener hijos con esta malformación, pero hasta ahora los estudios en mujeres eran escasos y poco concluyentes. Así, esta investigación demuestra que no solo es necesario que las mujeres entren en contacto directo con esta sustancia durante el embarazo, sino que antes de la concepción y con una exposición indirecta, también corren riesgo de malformación de sus hijos.

Durante la VIII Conferencia Nacional de Disruptores Endocrinos, enmarcadas en el Congreso, también se han expuesto los efectos nocivos en la salud de ciertas sustancias químicas emergentes que se encuentran en objetos de la vida cotidiana como los cosméticos, el champú o el perfume, alimentos con residuos de pesticidas o plásticos y policarbonatos. Estas sustancias están provocando cifras epidémicas en daños a los sistemas reproductores masculinos y femeninos, al sistema neurológico, cáncer de órganos hormonodependientes y enfermedades metabólicas, según aseguraron los profesionales congregados en la EASP durante el Congreso.

Dolores Romano Mozo, consultora en prevención del riesgo químico. / I. W:

Dolores Romano Mozo, consultora en prevención del riesgo químico. / I. W.

Concretamente, la sustancia Bisfenol A, una de los más peligrosas y comunes que se encuentra en los envases alimentarios puede provocar una interferencia en el sistema hormonal y mimetizar y suplantar el efecto de las hormonas, fundamentalmente el de los estrógenos, y provocar daños en el desarrollo, crecimiento y reproducción, según precisó el catedrático y director del Departamento de Radiología, Radioterapia y Oncología de la Universidad de Granada, Nicolás Olea.

El Congreso de la Sociedad Española de Salud Ambiental también ha tratado durante las mesas redondas que se han celebrado la alternativa para hacer frente a los problemas de escasez de agua que supone la reutilización de este recurso. El agua reutilizada se puede destinar a cinco categorías de usos: urbano, agrícola, industrial, recreativo y ambientales, aunque el número de controles que debe pasar esta alternativa es elevado para asegurar la eliminación de patógenos o sustancias químicas que puedan afectar a la salud de la población.

La última mesa redonda de este encuentro, que se clausura hoy y que ha congregado a más de 300 profesionales del sector de la Salud y el Medio Ambiente, ha presentado los resultados del Centro de Recursos de Evaluación de Impacto en Salud. Esta iniciativa, que se puso en marcha hace un año y medio, consta de una plataforma virtual de la EASP donde se facilita el acceso a información y recursos para prevenir enfermedades ligadas a riesgos ambientales y ha recibido desde que se puso en marcha más de 12.000 visitas de las que algo más de la mitad han sido desde España, pero también desde otros países como México, Colombia, Argentina o Estados Unidos.

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