11/06/2013

Eduardo Bericat

Eduardo Bericat

El nivel educativo de las mujeres europeas es superior al de los hombres, aunque cursan diferentes estudios. 

Según los datos de 2009 recogidos en el The European Gender Equality Index: Conceptual and Analytical Issues, Bulgaria sería el país de la Unión Europea con mayor índice general de igualdad de género, con un valor de 73,1 sobre 100, y Malta el país con mayor desigualdad. La media global de los países europeos es de 55 puntos.  España supera este valor, con un índice del 58,6 y ocupa el puesto 14. Este estudio ha sido elaborado por el grupo de investigación Análisis de las Estructuras de Interactividad e Intercomunicación Social de la Universidad de Sevilla, que incluye un índice con 18 indicadores. El artículo se ha publicado en la revista Social Indicators Research, y se integra dentro de un proyecto de investigación más amplio que tiene por objeto el análisis de la calidad social y de la calidad de vida de las sociedades europeas.

El responsable de este grupo, el catedrático de la Universidad de Sevilla Eduardo Bericat, informa de que “la construcción de un índice es siempre una tarea compleja que requiere adoptar un gran número de importantes decisiones conceptuales, analíticas y empíricas. Esta complejidad explica la gran variedad de índices de igualdad de género creados durante los últimos 25 años. Todos los índices propuestos tratan de medir la (des) igualdad, pero ninguno de ellos define el concepto que se quiere medir de la misma manera”. Teniendo en cuenta esto, el Índice Europeo de Igualdad de Género se establece en base a tres dimensiones básicas (educación, trabajo y poder) y a 18 indicadores que “ofrecen una fotografía bastante clara de la igualdad entre hombres y mujeres existente en los países de la Unión Europea”.

En la dimensión educativa, destaca que aunque se ha alcanzado la igualdad en el porcentaje de hombres y mujeres con estudios universitarios en España, todavía persiste la segregación educativa a la hora de elegir estudios, manteniéndose así las llamadas “carreras de hombres y carreras de mujeres”. La segregación educativa en los países de la Unión Europea es todavía muy alta, con un índice de igualdad de 41.6 sobre 100.

Atendiendo a la situación laboral, Letonia encabeza la lista con un índice de igualdad de género laboral de 88,1, mientras que la media europea se fija en 58,7, y Luxemburgo se queda a la cola. España, con un valor de 54,2 se sitúa en el puesto décimo noveno. Aunque el índice de igualdad en participación en el mercado de trabajo en España es relativamente bastante alto, 82,0, persisten grandes diferencias en cuanto al tipo de contratación, a las condiciones laborales y a los sectores en los que trabajan hombres y mujeres.

Por último, el acceso de la mujer a posiciones poder político o poder gerencial sigue siendo muy desigual, con un valor medio de 37,6 en los países de la Unión Europea. En 2009, España ocupa en esta dimensión una destacada quinta posición en el ranking, con un índice de 48,2, bastante superior a la media.

“Es necesario poner en marcha políticas de discriminación positiva en nuestro país para mejorar esta situación. Mientras que las estrategias de paridad en instituciones y organismos públicos están dando sus frutos, en la empresa privada siguen siendo los hombres quienes ocupan los puestos de poder y de decisión en España”, señala Bericat.

Miembro del comité de expertos del Instituto Europeo de Igualdad de Género, Eduardo Bericat, junto al resto de miembros de su grupo de investigación, trabaja en la actualidad en el diseño de otros 18 índices sintéticos para la medición y monitorización de la calidad de las sociedades europeas. Los datos que contienen estos índices permitirán evaluar la evolución de la calidad social y de la calidad de vida de cada país a lo largo del tiempo, podrán indicar si Europa mejora o empeora, además de poder comparar la situación en los distintos países miembros de la UE.

Otras líneas de investigación

Este grupo de expertos trabaja también en un proyecto dirigido por la socióloga Esther Márquez, bajo el título Estrategias Innovadoras en Educación Intercultural: Estudio de las Distintas Gramáticas de la Gestión de la Diversidad en los Centros Educativos. La finalidad de este proyecto es analizar experiencias educativas que estén surgiendo en el escenario escolar actual a propósito de la presencia de inmigrantes. Con ello se trata de conocer hasta qué punto dichas experiencias trascienden los enfoques sobre diversidad de carácter homogéneo y culturalista, hasta estructuras abiertas que permitan procesos de reconocimiento cultural e hibridación entre la escuela y la comunidad, y más en concreto entre la escuela y las familias.

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