9/04/2013

La investigadora Mª José Ufarte

La investigadora Mª José Ufarte

La crisis del mercado laboral periodístico está cada vez más presente en las redacciones informativas. La recesión y la precariedad laboral se han instalado con fuerza en el seno de la profesión donde el desempleo ha alcanzado cifras hasta ahora desconocidas: en septiembre de 2012, había 13.383 personas que demandaban un empleo como periodista en primera opción, frente a los 11.079 del mismo mes del año anterior. A estas cifras hay que sumar que los periodistas encabezan la lista de profesionales que padecen acoso moral en el trabajo pues se encuentran en cuarta posición después de los funcionarios, los sanitarios y los educadores. Además, existe un elevado grado de insatisfacción -en torno al 40%- que ha conducido a que más del 30% de los periodistas se den de baja en 2012 por problemas derivados de presiones psicológicas.

Todos estos datos se extraen de los trabajos de investigación realizados por la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla María José Ufarte Ruiz, que desde que defendiera su tesis doctoral El periodista acosado: entre la precariedad laboral y el mobbing. Un estudio de caso: la precariedad de los periodistas almerienses en la prensa escrita en 2011, no ha dejado de investigar y publicar artículos sobre la situación actual de la prensa española.

Ufarte Ruiz apunta que la retribución es la que refleja con mayor claridad la situación precaria de los periodistas. En este sentido, y en términos generales, afirma que en 2012 el sueldo de un periodista de prensa digital rondaba los 600 euros de media, mientras que los periodistas de prensa escrita perciben entre 1.000 y 2.000 euros mensuales, si bien entre los primeros se encuentra un 46%: “El año pasado casi la mitad de los periodistas de prensa escrita eran mileuristas y muchos estaban dados de alta como auxiliar de redacción por lo que ni si quiera cotizan como licenciados”.

Según la periodista y profesora, la reforma laboral no hace nada más que empeorar la situación. Aunque aún tardaremos en disponer de las investigaciones que permitan medir su impacto, el conocimiento actual permite, plausiblemente, anticipar sus principales consecuencias. La primera es aumentar el desempleo. “La reforma modifica sustancialmente nuestros derechos como trabajadores con la excusa de la creación de empleo. Igualmente, facilita los despidos más baratos o por causas objetivas, ofrece trabajos forzados para los parados y propugna los ERE’S sin autorización administrativa. El diario El País, por ejemplo, ejecutó el 10 de noviembre de 2012 su expediente de regulación de empleo, incluyendo un total de 129 bajas entre su plantilla”.

El caso de la mujer periodista

Esta complicada situación laboral se ve agravada en el caso de la mujer periodista. Según las investigaciones realizadas por la profesora Ufarte Ruiz, en 2007 tan solo 30 mujeres dirigían alguno de los 210 diarios que se editaban en España. En 2010 de los ocho principales periódicos nacionales no había ninguna directora, de 61 subdirectores, solo había 14 mujeres; y de 115 secciones de área sólo 38 eran mujeres. A nivel autonómico andaluz la situación es similar. Si nos centramos en los diarios impresos no gratuitos editados en las ocho provincias andaluzas la escasa presencia de las mujeres en los puestos directivos se hace aún más notable: En diciembre de 2011 de las 21 cabeceras tan sólo una, La Voz de Cádiz, estaba dirigida por una mujer, Lalia González Santiago.

“Esta situación nos conduce a afirmar que dentro de la prensa escrita existe un techo de cristal, expresión que es cada vez más popular y que alude a la existencia de un obstáculo invisible que impide el progreso en la carrera profesional de las mujeres periodistas dentro de las empresas informativas, especialmente cuando se acercan a la cumbre. Seguimos atados a concepciones atávicas que ligan el cuidado de la familia exclusivamente a la mujer. Esto genera una falsa concepción de entrega laboral y profesional masculina que, supuestamente, no posee la mujer”.

Otros datos significativos

Estos aspectos, subraya la investigadora, llevan consigo serias dificultades a la hora de compatibilizar la vida profesional y familiar. Así, el índice de divorcios y separaciones entre periodistas es elevado. Este colectivo, junto al de la arquitectura, representa un índice de divorcio muy por encima de la media española. Las largas jornadas de trabajo, el horario irregular, los compromisos sociales, los acontecimientos imprevistos que obligan a acudir al trabajo incluso en días de descanso, se han convertido en los argumentos esenciales.

De igual manera, los periodistas son los profesionales que peor están valorados por los españoles después de los jueces y sufren también altísimos niveles de intrusismo. “La distorsionada prensa del corazón o la imagen que dan algunos programas de televisión pueden estar detrás de estas valoraciones”, opina Mª José Ufarte.

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