4/03/2013

Fuente: Fundación Descubre

Se trata de un ‘velcro molecular’ que, por un lado, se adhiere al oro y, por otro, atrapa moléculas como hormonas del crecimiento o virus casi al instante, frente a otros métodos que requieren horas.
El dispositivo es aplicable a análisis clínicos, detección de infecciones y controles de calidad en la industria farmacéutica.
 Investigadores del grupo Inmunogenética de la Universidad de Jaén junto con la empresa jienense Tharsis Biomed y el grupo de Nanobiosensores  y aplicaciones analíticas del Centro de investigación de nanociencia y nanotecnología (CSIC) de Barcelona, han implementado un biosensor basado en una plancha de oro sobre la que se aplica una proteína que permite capturar anticuerpos de forma ordenada. Los anticuerpos son moléculas que identifican las sustancias extrañas y microorganismos que invaden el organismo.

Esta capacidad de detección de moléculas como virus u hormonas es la que utilizan los chips desarrollados por los investigadores jienenses. “Si utilizamos un símil, nuestro sensor es un velcro molecular: por un lado se adhiere a la plancha de oro y por otro permite capturar anticuerpos de forma ordenada”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Jaén, Antonio Caruz.

Precisamente, esa orientación ordenada de los anticuerpos es una de las innovaciones del dispositivo. Las moléculas se colocan mirando hacia arriba, en la misma dirección, una característica que aumenta la sensibilidad y precisión del sensor. “Los tradicionales  las moléculas están tumbadas o se disponen en varias direcciones lo que disminuye su efectividad”, precisa.

Los sensores están desarrollados para detectar sustancias como las hormonas del crecimiento o virus en  la sangre. Cuando los localiza se produce un cambio del patrón de la luz del sensor, lo que indica que ha descubierto esa proteína o virus. Por tanto, la detección se desarrolla en unos segundos.

Esta celeridad constituye otra de las ventajas del biosensor, que supera los métodos tradicionales utilizados actualmente denominados test ELISA y que requieren varias horas para el análisis. “ELISA  conlleva añadir suero, esperar a que reaccione, lavar, revelar y leer los resultados, mientras que nuestro método es instantáneo. Salvando las distancias y, siguiendo un símil fotográfico, ELISA se asimilaría al revelado de la fotografía analógica y el nuestro al de las actuales cámaras digitales”, ejemplifica.

Oro ‘rastreador’

El proceso de detección consiste en inyectar sobre el chip de oro la proteína con el anticuerpo detector. A continuación se aplica a la muestra biológica y el lector muestra la presencia o no de la sustancia que se quiera rastrear. “La utilización de proteínas con capacidad de unirse al oro lo hace más efectivo. Además, este metal no sufre desgaste, lo que conlleva una posterior reciclaje de soporte que se puede usar en múltiples ocasiones, ahorrando costes”,  subraya.

En cuanto a las aplicaciones de este dispositivo, los expertos apuntan su utilidad en análisis clínicos, detección de hormonas y proteínas en sangre, localización de infecciones, incluso para controles de calidad en la industria farmacéutica.

Hasta el momento han publicado cómo funciona el biosensor en la revista Analyst en un artículo titulado Site-directed antibody immobilization using a protein A–gold binding domain fusion protein for enhanced SPR immunosensing y han probado sus características en el laboratorio.  “Para el futuro, pensamos en su comercialización, dada su utilidad en aplicaciones biomédicas”, apuntan.

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