15/02/2013

El entorno del cúmulo de galaxias GHO 1322+3027 observado con distintos telescopios y en varias bandas espectrales. Las circunferencias rojas señalan candidatos a galaxias extremadamente lejanas. La imagen infrarroja tomada en Calar Alto se encuentra abajo a la derecha.

El entorno del cúmulo de galaxias GHO 1322+3027 observado con distintos telescopios y en varias bandas espectrales. Las circunferencias rojas señalan candidatos a galaxias extremadamente lejanas. La imagen infrarroja tomada en Calar Alto se encuentra abajo a la derecha.

Un equipo de investigación internacional desarrolla en la actualidad un programa en busca de las galaxias más lejanas del universo. Como los objetos distantes aparecen también muy débiles, la búsqueda recurre a uno de los resultados más curiosos de la teoría de la relatividad: la amplificación de la luz de cuerpos remotos debido a la gravitación de otros más cercanos, es decir, el fenómeno denominado lente gravitatoria.

El equipo del sondeo DAFT/FADA (liderado por Christophe Adami y con participación del IAA) ha seleccionado cerca de un centenar de cúmulos de galaxias muy masivos situados a distancias moderadas, con la esperanza de que algunos de ellos estén actuando como lentes gravitatorias que amplifiquen las imágenes de galaxias muy, muy lejanas. A continuación están escudriñando el entorno de estos cúmulos, con multitud de telescopios de todo el mundo, tratando de identificar objetos candidatos a ser algunas de las galaxias más lejanas descubiertas hasta ahora. Para ello no solo han de observar objetos muy débiles, sino que resulta fundamental obtener imágenes tanto en el visible como en radiación infrarroja porque, debido al fenómeno cosmológico del desplazamiento al rojo, las galaxias lejanas deben mostrarse más brillantes en este tipo de luz «invisible» que en las bandas accesibles al ojo humano.

Datos recientes han permitido localizar varios candidatos prometedores gracias a observaciones realizadas en el Observatorio de Calar Alto con el telescopio reflector Zeiss de 3.5 m y la cámara infrarroja Omega 2000. Los resultados indican que algunos candidatos podrían hallarse a distancias realmente grandes (desplazamiento al rojo mayor que 6, lo que apunta a distancias superiores a diez mil millones de años-luz). Aunque estos resultados requieran aún estudios adicionales para quedar totalmente confirmados, la investigación en curso ofrece un ejemplo excelente de los hallazgos que pueden lograrse a través de la cooperación internacional y el recurso coordinado a datos procedentes de diversos observatorios.

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