17/01/2013Fuente: Universidad de Sevilla

La investigadora de la Universidad de Sevilla Catalina Fuentes
La investigadora de la Universidad de Sevilla Catalina Fuentes

Recurrir a la descortesía, la mala educación o el discurso agresivo son fórmulas que se emplean desde las últimas décadas en los medios, especialmente en los llamados programas de telebasura, porque al espectador le atrae lo que está socialmente mal visto, porque son contenidos novedosos que le sorprenden y llaman su atención.
En los últimos años se ha producido una explosión de este tipo de contenidos con el nacimiento de programas donde durante las entrevistas se insultaba o acusaba al invitado, pero no sólo se emplea este discurso inadecuado como espectáculos televisivos sino que también se encuentra en tertulias políticas “serias”, programas radiofónicos, en prensa escrita digital o blogs.

 
“Cuando comenzamos nuestro estudio estas manifestaciones eran propias sólo de programas de televisión con los que las cadenas llenaban los huecos de la tarde, pero  en los últimos años estos mismos registros y estructuras se utilizan también en debates políticos donde el moderador deja incluso de realizar su función frente al abuso discursivo de los tertulianos”,  explica la responsable de este grupo de investigación, la catedrática de la Universidad de Sevilla Catalina Fuentes, quien destaca que lo que más les ha sorprendido tras ocho años de investigación es la legitimación del discurso descortés como estrategia para conseguir fines económico-mediáticos en un contexto.
De esta tendencia nace también el éxito de jurados agresivos, del periodista incisivo que trata por todos los medios de que el entrevistado responda a sus cuestiones, o el perfil descortés pero más sutil del periodista que defiende su ideología política abiertamente.

 
Tras haber analizado tertulias en las tres franjas horarias (mañana, tarde y noche) de distintas cadenas de televisión, programas de radio y periódicos nacionales e internacionales, este estudio afirma también que la prensa escrita es la modalidad que menos aprueba la descortesía y que ésta suele aparecer sólo en los comentarios que los lectores escriben de forma anónima en las ediciones digitales. “Los periódicos controlan el lenguaje que utilizan en sus noticias pero permiten que los lectores se expresen libremente para no perderlos, aunque eso implique que se publiquen comentarios muy agresivos”, afirma la profesora Fuentes.

 
Del proyecto de investigación (Des)Cortesía y medios de comunicación: estudio pragmático se desprenden otras conclusiones que van más allá de la realidad de la prensa en España en estos momentos. Así, los expertos recuerdan que a través del lenguaje se proyecta una imagen de la persona que cuando no tiene argumentos para defender su opinión recurre al grito o al insulto, por ejemplo. El peligro de utilizar estos registros es que la sociedad en general, a fuerza de verlos una y otra vez, termine normalizándonos y adoptándolos como algo usual en su vida diaria.

 
Lo importante de esta investigación en el fondo, hace hincapié Catalina Fuentes, “es enseñar a la sociedad que el lenguaje nos permite adoptar distintos roles en cada momento. Podemos, pues, decidir qué queremos comunicar de nosotros mismos, para controlar la imagen que el receptor se va a hacer de nosotros. La elección de estructuras y estrategias discursivas es fundamental para ello. Saber utilizar la lengua te abre muchas puertas y es importante que haya una buena educación para no proyectar una mala imagen de uno mismo”.

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