Seguramente este año el regalo estrella del día de los enamorados sean las imitaciones chinas de los auriculares de Apple, esos sin cables y que se pierden tan fácil. Son un gadget más y van desde los quince hasta los sesenta euros; nada que ver con los ciento ochenta euros de los originales pero, a fin de cuentas, se sale del paso con un cacharrico y a otra cosa, mariposa.

También existe la opción de dar la campanada al regalar una canción para el día de los enamorados.

En la página del enlace de arriba puedes encargar una canción en la que salgan los nombres de la pareja, su ciudad y los detalles que tú quieras que aparezcan; de este modo ya podréis presumir de tener VUESTRA canción y realmente sea vuestra. Está bien eso de decir que aquella canción de Perales o no sé qué banda sonora de una película o lo que ponían en la discoteca cuando os conocísteis es vuestra canción pero, reconócelo, si habla de Jane y Stephen en Manhatan no puede ser vuestra canción: siempre será la canciónde jane y Stephen.

En la página hay un ejemplo de cómo una persona encargó una canción y del resultado y es, cuando menos, curioso. Si buscas canciones por encargo por todo Internet verás que todas son (además de muchísimo más caras) un puro misterio porque en ninguna página, excepto la del enlace de arriba, podrás escuchar un ejemplo de trabajos encargados parecidos al que tú puedes recibir.

Ten en cuenta, eso sí, que la primera canción que se oyen las canciones siempre producen un efecto extraño. El mecanismo psicológico que convierte la música en algo placentero, implica la existencia de «patrones reconocibles» que no se dan la primera vez que escuchas una canción, es decir, que sólo cuano has escuchado muchas veces una canción podrás sentir placer al escucharla. (No se aplica a los casos en los que existen factores externos que condicionan esa primera audición como, por ejemplo, si es de tu músico favorito y lo sabes).

El caso es que quienes quieran triunfar este día de los enamorados ya tienen una opción para quedar com un marqués con su pareja y ¡ojo! con toda la gente a la que luego se le puede enseñar la canción a posteriori. Ya es interesante imaginarse la cara de la pareja diciendo «¿Pero esto qué es?» pero a eso hay que añadirle las del montón de personas que van a escuchar la canción en los días y semanas siguientes.

En resumen, que una canción es un regalo de San Valentín original e inesperado que te va a hacer ganar muchos puntos y la vas a tener contigo para escucharla cada vez que quieras.

Incluso si te regalan unos auriculares. 🙂

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