El agente permanece aún en estado grave ingresado en la UCI del Hospital de Traumatología de Granada
GRANADA, 18 (EUROPA PRESS)
El conductor que el pasado viernes 11 de noviembre dio un puñetazo al guardia civil que le dio el alto en un control rutinario en la travesía de Torrenueva (Granada), en la N-340, para alertarle de que tenía la bombilla del faro de su vehículo hundida tiene antecedentes por maltrato en el ámbito familiar, según ha informado este viernes en un comunicado la Delegación de Independientes de la Guardia Civil (IGC) en Granada.
Según este colectivo, el presunto agresor, que permanece en prisión preventiva por orden judicial, tiene registradas dos detenciones por maltrato, una de ellas como consecuencia de propinarle un cabezazo en la nariz a una mujer. Además, su ámbito laboral se centra en los clubes de alterne, donde ha trabajado como camarero.
Es por eso que la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) considera un error vincular la agresión al hecho de haber sido parado este individuo por el agente de tráfico mientras circulaba en su vehículo, y ha criticado que algunos medios de comunicación le hayan calificado como una persona normal.
«Las personas normales y comunes no tienen respuestas de tan suma gravedad contra los agentes de tráfico, cuando les denuncian, por lo que una reacción espuria con las consecuencias tan graves para la vida del guardia civil, que se debate entre la vida y la muerte tras ser operado, sólo pueden atribuirse a la personalidad y agresividad del autor del atentado contra el agente de tráfico», señalan.
Según han informado a Europa Press fuentes sanitarias, el guardia civil permanece en estado grave ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Traumatología de Granada.
El Juzgado de Instrucción número 1 de guardia ordenó el pasado sábado el ingreso en prisión provisional de esta persona por un delito de atentado y lesiones. El presunto agresor fue detenido el viernes 11 de noviembre y puesto a disposición judicial acusado de provocar graves lesiones al agente después de que éste detuviese al vehículo en el que circulaba el agresor para advertirle de un problema en las luces.
El hombre propinó un puñetazo al agente mientras éste le advertía, en un control rutinario de carretera en el N-340, de que tenía una bombilla de un faro fundida. Como consecuencia de la agresión, el guardia civil cayó de espaldas y se golpeó la cabeza, lo que le provocó una fractura craneal y una hemorragia interna, y quedó inconsciente.
Entretanto, el otro agente que estaba presente en el control también recibió amenazas por parte del conductor que iba a ser sancionado cuando acudió a socorrer a su compañero. Además, un agente fuera de servicio colaboró en la detención del presunto agresor.

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