El procesado tiene trastornos del comportamiento por ser consumidor de cocaína, pero que no le impiden comprender la ilicitud de sus actos
GRANADA, 22 (EUROPA PRESS)
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada acoge desde este jueves el juicio contra un joven de 22 años, acusado de apuñalar el pasado 24 de enero de 2010 a un empleado de una gasolinera de Motril (Granada) que previamente le había denunciado ante la Policía por haberle robado el teléfono móvil.
La Fiscalía de Granada le atribuye un delito de homicidio en grado de tentativa y de otro contra la administración de justicia, por los que se enfrenta a nueve años de prisión, multa de 4.500 euros y prohibición de acercarse a la víctima por un periodo de ocho años.
Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, el 21 de enero de 2010 Ramsés M.N. acudió a dependencias de la Policía Nacional de Motril para denunciar el robo de su teléfono móvil, del que era presuntamente responsable el procesado, identificado como Juan Manuel V.A.
A raíz de esto, el acusado amenazó en varias ocasiones a Ramseés, al que llegó a sacar una navaja cuando ambos se encontraba las 1,30 horas de la madrugada el 23 de enero de ese año en la zona conocida como el «botellódromo» de Motril, donde le conminó a retirar. Tras este incidente, Ramsés le propinó un botellazo en la cabeza a J.M.V.A. Estos hechos motivaron un juicio de faltas por la agresión, que resultó probada.
Posteriormente, la mañana del mismo día 23 el inculpado tomó un cuchillo de la cocina de su domicilio y a continuación se dirigió a la barriada de la Huerta Carrasco con la intención de localizar a Ramsés para «pincharle». Sin embargo, la propia madre del acusado alertó a la Policía, que lo interceptó y le intervino el arma blanca.
CON UN CUCHILLO DE 20 CENTÍMETROS DE HOJA
Esa misma tarde, J.M.V.A. acudió al domicilio de Ramsés instándole a que bajar porque le iba a devolver el móvil. Como éste no bajaba, bloqueó el portero automático, y se dirigió al comercio denominado «El corte chino», donde compró un cuchillo con una hoja de 20 centímetros de longitud.
En la mañana del día siguiente, 24 de enero, el procesado salió de su domicilio cogiendo el arma adquirida el día anterior, que había dejado clavada en un árbol frente a su vivienda.
Tras dar una vuelta por Motril, aproximadamente sobre las 13,00 horas del mismo día, J.M.V.A. se dirigió a la gasolinera en la que trabajaba Ramsés y, mientras éste se hallaba repostando un vehículo, y «movido por el ánimo de ocasionarle la muerte», según el fiscal, le asestó una puñalada en el costado derecho con el cuchillo que portaba. A continuación huyó del lugar a la carrera y arrojó el arma en un contenedor en las inmediaciones de la antigua comisaría de Policía, aunque finalmente fue detenido.
Como consecuencia de la agresión, Ramsés sufrió lesiones en la fosa renal derecha, y desarrolló, tras lo ocurrido, un episodio psicótico, clasificado como cuadro de ansiedad reactivo, con presencia de ansiedad psíquica y somática, así como ideación paranoide. Como secuela, sufre pues trastornos neuróticos por estrés postraumático y perjuicio estético, pero no reclama cantidad alguna al haber sido ya indemnizado por el acusado en 14.521 euros, por lo que además en este caso concurre la atenuante de reparación del daño ocasionado a la víctima.
El procesado tiene diagnosticado un trastorno del comportamiento debido al consumo de cocaína, unido a un trastorno del control de los impulsos que no le impide no obstante, de acuerdo a un informe psicológico, conservar sus capacidades intelectivas y volitivas para comprender la ilicitud de los hechos y actuar conforme a esa comprensión.

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