GRANADA, 3 (EUROPA PRESS)
La representación legal de la familia de Alejandro F., el niño de seis años que fue hallado muerto el pasado 27 de abril en la parte trasera del edificio donde vivía, en el barrio granadino de Almanjáyar, se ha presentado este martes en el Juzgado de Instrucción 3 de Granada, que investiga el asunto, para personarse en la causa como acusación particular.
Así lo ha dicho a Europa Press el abogado de la familia, Ángel Linares, que además ha pedido en el Juzgado el auto de puesta en libertad del matrimonio que fue detenido y que está imputado por un posible delito de homicidio para recurrirlo, ya que la familia entiende que debe ingresar en prisión de manera preventiva.
Por otra parte, Linares se ha dirigido a los Juzgados de Menores para interesarse por la situación legal de la hija de la pareja que, según la investigación, ha confesado ante la Fiscalía haber participado en la muerte del menor, aunque no ha trascendido si lo que ocurrió fue un accidente, una imprudencia o una acción intencionada.
En el Juzgado, según el letrado, no hay causa alguna abierta puesto que la niña, de 12 años, es «inimputable» dada su edad, por lo que no puede ser arrestada ni juzgada. De hecho, se encuentra ingresada en un centro de menores, del que escapó el pasado 5 de abril para marcharse de nuevo a vivir con sus padres, ella de 36 años y él de 54.
El Juzgado de Instrucción 3 de Granada, que ha decretado el secreto de sumario de esta causa, puso en libertad al matrimonio el pasado viernes 29 de abril aunque manteniendo su imputación por un posible delito de homicidio. Según fuentes de la investigación, el matrimonio aseguró ante la Policía que no se encontraba en el domicilio en el momento en el que se produjeron los hechos, y que era su hija la que estaba presente.
No obstante, los investigadores siguen sin descartar ninguna hipótesis y manejan la posibilidad de que la niña se autoinculpara para encubrir a su madre, que es adicta a las drogas. El padre, que tiene antecedentes por intento de homicidio y robo, pertenece al clan de «El Marce», el recluso que asesinó a dos guardias civiles en 1985 en la antigua prisión provincial de Granada cuando intentaba escapar. Concretamente, el detenido es hermano de este hombre ya fallecido, llamado Antonio Maya.
La autopsia practicada al cadáver determinó que el niño murió a causa de la caída sufrida desde el inmueble, que le provocó un «traumatismo craneoencefálico y una hemorragia cerebral», según informaron fuentes de la familia.
El documento confirmaba que el niño «estaba vivo antes» de precipitarse al vacío, aunque aún queda por determinar si cayó por accidente o fue arrojado de forma intencionada.

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