GRANADA, 30 (EUROPA PRESS)
Los análisis de ADN llevados a cabo con el programa DNA-Prokids, impulsado desde el Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, han permitido reunificar a 317 familias de países como Guatemala, Brasil, Tailandia o Paraguay que tenían alguno de sus miembros desaparecidos por razones de diversa índole, como desastres naturales y delitos relacionados con el tráfico de menores.
El DNA-Prokids es un programa internacional nacido en 2004 para luchar contra el tráfico de seres humanos, especialmente niños, mediante la identificación genética de personas en situación de indefensión y de familiares que hayan denunciado una desaparición, según ha informado a Europa Press el director del programa, José Antonio Lorente.
La iniciativa, desarrollada en colaboración con la Universidad del Norte de Texas, se está tratando de implantar a nivel internacional y en colaboración con organismos policiales y de la Justicia, como Fiscalías Generales, que a su vez se coordinan con ONG y organismos de la infancia para garantizar su eficacia.
Ya funciona de un modo activo en lugares como México, Guatemala, El Salvador, Perú, Paraguay, Brasil, Filipinas, Sri Lanka, Tailandia e Indonesia, donde las desapariciones de menores son frecuentes.
Según ha relatado Lorente, «poco a poco estamos superando los problemas que vamos encontrado para la ejecución del programa», ya sean técnicos o de coordinación. Por una parte, algunos de los países implicados en el programa no tienen laboratorios de AND o no cuentan con dinero suficiente para ponerlos en marcha, así que remiten las muestras genéticas codificadas para mantener el anonimato a la Universidad de Granada o a la del Norte de Texas y allí se analizan y se le envían los resultados.
«Dado que la mayoría de los países y muchos tratados internacionales son contrarios a la existencia de bases de datos genéticos universales» a los que puedan acudir los países interesados en resolver una desaparición, el programa DNA-Prokis está proponiendo que los datos genéticos de cada país se puedan comparar de modo automatizado y automático, como ya se hace en algunos casos a través de la Interpol. Esto, a juicio de Lorente, es equivalente a una base de datos universal, ya que aunque todas las muestras de ADN no estén juntas se podrían comparar sistemáticamente.
Para ello, se están alcanzando acuerdos con la comunidad científica para usar perfiles de ADN de uso universal, lo que supone un gran avance en la lucha contra el tráfico de seres humanos, un delito que afecta a alrededor un millón de personas anualmente.
El programa DNA-funciona gracias a las aportaciones de diversas fundaciones privadas como el Marcelino Botín, Banco Santander y BBVA en España, y la Life Technologies Foundation de EE.UU. Tiene igualmente el apoyo estratégico de la Junta de Andalucía y de la AECID- Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España.

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