GRANADA, 29 (EUROPA PRESS)
El hombre de nacionalidad marroquí acusado de someter a su pareja sentimental a todo tipo de vejaciones, insultos, golpes y amenazas ha afirmado este viernes ante el tribunal de la Audiencia de Granada que lo juzga que ella lo denunció por maltrato porque sus amigas «le habían contado que en España hay una normativa que da cobertura a la mujer y manutención», y que ella quería conseguir con ello «vivienda y papeles» para regularizar su situación en el país.
En la Sección Segunda de la Audiencia, el procesado, que se enfrenta a una petición fiscal de 16 años de prisión, ha negado haber insultado, agredido o forzado sexualmente a la que fue su pareja durante casi un año y la ha acusado de «hacerle la vida imposible» y de no dejarle «comer ni descansar», razón por la que, según ha dicho, abandonó el domicilio que compartían en Hernán del Valle, en la comarca de Guadix (Granada), para trasladarse a El Ejido (Almería), donde fue finalmente detenido por la Guardia Civil.
Según ha dicho, conoció a la mujer en Marruecos hace dos años y, tras un tiempo en El Ejido, ambos se fueron a vivir como pareja a Hernán del Valle. Allí, según ha afirmado, «los vecinos» empezaron a contar a la mujer que él «tenía otras compañeras», motivo por el que su pareja, ha incidido, «no le dejaba vivir en paz».
A mediados de septiembre de 2009 finalizaron la relación, un día en el que, según el relato de la mujer, el hombre la insultó, la agredió y la obligó a relaciones sexuales no consentidas, circunstancias que este viernes ha negado el acusado. «Ni la he insultado ni le he hecho ningún daño. Ella no me dejaba vivir en paz y por eso me fui. Yo nunca le he pegado», ha afirmado el procesado, de iniciales A.D., que ha tenido que declarar con intérprete.
Aquel último día de relación, el 13 de septiembre de 2009, él, según ha relatado, llegó «cansado del trabajo», y ella insistió en que tenía otra relación con otra mujer. Fue «a raíz de esa presión» por la que decidió marcharse a Almería.
Preguntado por las razones que han podido mover a la que era su pareja, A.D. ha contestado que «ella tiene amigos que le cuentan que en España hay una normativa que da a la mujer cobertura y manutención». «Su objetivo, asesorada por sus amigos y vecinos, es denunciarme por maltrato con el fin de conseguir vivienda y legalizar su situación de papeles», ha dicho.
Además, ha afirmado que ella ha intentado que él vulnere la orden de alejamiento impuesta y lo ha llamado varias veces, lo que le ha llevado a mudarse a Tenerife y a cambiar de número de teléfono. Según ha afirmado, ella «quiere aprovecharse» de su sueldo porque necesita manutención, ya que se encuentra en malas condiciones, y, «según le han contado» se dedica a la «prostitución».
ACUSACIÓN DE LA FISCALÍA
El fiscal le atribuye un delito de maltrato habitual y otro de lesiones en el ámbito de la violencia de género, y además un tercer delito de agresión sexual, por los que, además de la pena de cárcel, se enfrenta al pago de una indemnización a su víctima de 40.250 euros, por las lesiones y los daños morales causados. Asimismo, de ser condenado, no podrá ni comunicarse ni acercarse a su expareja.
Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, el hombre ha sometido «de forma continuada y habitualmente» a su compañera en el domicilio que ambos compartían, en la localidad granadina de Hernán del Valle, llegando incluso a emplear un cuchillo para aumentar la intimidación, diciéndole que «la iba a matar» o que la «iba a denunciar para que la echasen del país» por no tener papeles.
Asimismo, ha sometido a su pareja a prácticas sexuales «no consentidas» y todo a través de continuas amenazas y el uso de la fuerza física, imponiéndose de manera que prevaleciera esa situación de «dominio». El último episodio de violencia, ante de que la mujer tomara la decisión de denunciar, se produjo el fin de semana del 12 y el 13 de septiembre de 2009.
En días anteriores, según el fiscal, el hombre había agredido a su pareja «tal y como era habitual». Una de las noches en que el acusado llegó a casa y se encontró con su compañera preparando la comida para el ayuno del Ramadán, le recriminó que continuara en el domicilio, del que anteriormente la había echado, pero la mujer le suplicó que la dejara quedarse porque no tenía dónde ir.
En ese momento, el inculpado la cogió del pelo y comenzó a golpearle la cabeza contra la pared a la vez que le gritaba que se fuese, gritos que fueron escuchados por una vecina de la casa contigua. Ésta última salió descalza de su casa para socorrer a la mujer, y presenció la agresión.
SOMETIMIENTO Y DOMINIO
El acusado abandonó el domicilio y llegó en la madrugada del día siguiente, obligando a su pareja, que se encontraba durmiendo, a levantarse y prepararle la comida. Cuando ésta terminó de servirle en la mesa, el hombre tiró los platos al suelo, obligando a la mujer a que los recogiese.
Después, cuando ella entró en el dormitorio para acostarse de nuevo, el acusado fue tras ella, la obligó a desnudarse y la agredió penetrándola de forma anal, tapándole la boca con la almohada para que dejase de gritar e «ignorando» sus súplicas para que parase, porque le estaba haciendo mucho daño.
Según el informe de los forenses, la mujer, de 41 años, presentaba la región anal muy dolorida y con múltiples lesiones y erosiones compatibles con una penetraciones anales bruscas. Además, se apreció en ella labilidad emocional, ansiedad y tristeza. Asimismo, como consecuencia de la agresión, sufrió lesiones consistentes en erosiones en el cuello y hematomas en muslos y brazos.

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