GRANADA, 16 (EUROPA PRESS)
La joven de 27 años acusada de matar a la mujer para la que trabajaba como empleada del hogar ha reconocido que le propinó varios golpes con un jarrón y una figura de mármol en forma de elefante hasta dejarla inconsciente pero que no pensó que hubiera fallecido. De hecho, ha explicado que la mujer, que entonces tenía 64 años, era una persona «maravillosa» que siempre la «había ayudado», por lo que lo que pasó le «va a perseguir toda la vida» y «no se va a ir nunca».
Durante su declaración ante el jurado que la enjuiciará hasta este viernes, en la Audiencia Provincial de Granada, F.H.M. ha explicado que aquel 25 de enero de 2010 se dirigió a la casa de M.M.J.B., en la calle Cuesta de Escoriaza, en Granada capital, para exigirle el pago de unas horas que le adeudaba por la limpieza, en total 80 euros. Según ha dicho, cuando llegó a la vivienda la mujer la invitó a café y no se «atrevió» a pedirle el dinero, por lo que se fue al domicilio de un matrimonio que se encontraba muy cercano para ver si le podía ayudar «económicamente», dada su mala situación de entonces.
Tras la negativa del matrimonio, volvió a la vivienda de M.M.J.B., para la que llevaba sin trabajar dos semanas, y, con la «excusa» de pedirle el teléfono de una perrera, ésta la invitó a entrar. Una vez en el interior de la vivienda, la procesada le pidió los 80 euros que le adeudaba, a lo que la mujer le contestó que «tenía prisa» y que ya la llamaría para pagarle. Entonces, en un momento dado, comenzaron a discutir y la acusada cogió un jarrón con el que golpeó a su víctima, hasta que el objeto empleado se rompió.
La mujer cayó al suelo «pero se levantó», por lo que la empleada del hogar cogió un elefante de mármol con el que la volvió a golpear hasta dejarla gravemente herida, según ha reconocido la propia inculpada, que no pensó que estuviera muerta. Entonces, comenzó a «revolverlo todo» hasta que encontró una tarjeta de crédito y 78,20 euros. Sin embargo, no llegó a llevarse lo sustraído, porque los vecinos comenzaron a llamar al timbre y llegó la Policía, momento en el que decidió esconderse en un armario, donde fue encontrada por los agentes y después detenida.
Según ha relatado, por aquel entonces tenía «muchos problemas personales» y su pareja no le «ayudaba nada», sino que la «presionaba» para que consiguiera dinero. Por eso, tras una discusión, se decidió a ir a exigirle a la mujer que luego acabó matando los 80 euros que le adeudaba. «Ella era muy buena. Era una persona maravillosa. Siempre se ha portado bien conmigo. Me ha hecho regalos», ha dicho la acusada, que, por ello, ha dicho que lamenta «cada día» haber acabado con su vida.
La procesada, que ya fue condenada por hurto por llevarse dinero de otra de las casas para las que había trabajado, siempre ha dedicado su vida profesional a la limpieza de hogares, muebles y almacenes. Tiene tres hijos, dos de su primera pareja, y un tercero, el más pequeño, de otra relación.
Su defensa alega que la trabajadora se dirigió a la vivienda de la mujer «acuciada por su precaria situación económica» y ese «nerviosismo», que «no pudo dominar» la llevó a una discusión que tuvo fatales consecuencias, de las que ella siempre ha reconocido ser la autora. Por ello, reconoce su culpabilidad en un delito de homicidio y una falta de hurto en grado de tentativa, por el que aceptaría cumplir 10 años de prisión y pagar 65.000 euros de indemnización a los familiares de la víctima más los gastos de sepelio.
La Fiscalía pide para ella una pena de once años de cárcel por los mismos delitos e indemnización de 65.000 euros más otros 5.7000 por el enterramiento, mientras que la acusación particular eleva sus solicitud a los 21 años, por entender que la acusada se ensañó con su víctima, considerándola culpable de un delito de asesinato y de otro de robo con fuerza en grado de tentativa.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí