La compañía granadina de danza contemporánea, Da.Te. Danza, dará una función de su conocida obra en el Teatro Municipal de Alhendín, del que es compañía residente desde el pasado mes de enero. El pase de la obra tendrá lugar el próximo domingo día 6 de marzo a las 20.30 horas.
Signos de Arena está dirigida y coreografiada por Omar Meza, director y fundador de la compañía Da.Te Danza. En ella se aborda la temática de la violencia de género, en lo que se puede considerar un tratado gestual sobre la materia.
En ella, una pareja nos mostrará su evolución mediante la danza. A esta pareja que baila su viaje desde la pasión hasta la más profunda celda del subconsciente les acompaña un tercer personaje, tal vez su hijo, tal vez el reflejo escindido de lo que
ocurre dentro de la torturada mente de la mujer, mostrándose, a veces, como un contrapunto a lo que la realidad impone sin concesiones.
Signos de Arena, es una obra madura, dirigida a público adulto. Con ella, la compañía se vale de un catálogo de movimientos y de símbolos que consiguen arrastrarnos, más allá de la retórica vana, al interior mismo de la víctima.
Se rompe una lanza a favor de la función social del arte. No se trata del arte por el arte. En este momento adquiere un valor social, representativo y de denuncia, de sensibilización. El arte concebido como una herramienta que puede hacer una sociedad mejor, más justa.
>Sensibilizar sin agredir
Con esta propuesta artística DA.TE DANZA presenta la realidad sin concesiones, evitando en todo momento caer en lo soez, en lo obvio y en lo evidente. Se ha tratado la violencia desde un punto de vista artístico, reflejando una dureza real pero mostrando la realidad sin que ésta resulte grotesca.
Para esta propuesta se ha creado una puesta en escena onírica, surrealista. Se trata de un espacio atemporal en el que todo vale. La agresión no existe aislada, existe en todos los lugares, en todas las sociedades y extractos sociales. Los personajes se desenvuelven en un ambiente doméstico, horizontal, dónde cobran protagonismo las texturas y las sombras, provocando así una atmósfera cerrada, en ocasiones asfixiante. La única vía de escape, la única salida, son las telas verticales.
Todo ello, apoyado por la iluminación, induce a la melancolía, pero no a la tristeza, pretendiendo así demostrar que la melancolía, a veces, puede resultar bella.
Información facilitada por Da.Te.Danza

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