GRANADA, 17 (EUROPA PRESS)
Padres de los colegios de La Zubia (Granada) se han presentado este jueves ante la Delegación Provincial de Educación para pedir la rescisión definitiva del contrato de la empresa de catering Ibagar que ofrece en los centros educativos el servicio de comedor, después de que aparecieran en el Isabel la Católica larvas de gusano en una de las comidas, se tuvieran que retirar unos calamares en mal estado y el pasado 21 de enero apareciera un insecto, concretamente una tijereta, en una de las bandejas servidas.
Los padres concentrados a las puertas de la Delegación han repartido «gusanitos», con la leyenda «estos son los únicos gusanos que queremos para nuestros hijos» y han portado pancartas contra la empresa de catering y pidiendo a Educación una solución. Antonia Núñez, de la Asociación de Padres y Madres del Colegio Isabel la Católica, ha mostrado, en declaraciones a los periodistas, el «miedo» y la «angustia» que sienten los progenitores ante un asunto que ha generado «una alarma social insostenible».
«¿Qué más tiene que pasar para que rompan el contrato con Ibagar?», se ha preguntado Núñez, que se ha quejado de la actitud en este tema de la delegada provincial de Educación, Ana Gámez, que se comprometió a rescindir el contrato a esta empresa cuando aparecieron las larvas de gusano si volvían a darse problemas.
«No sabemos si esto es incompetencia, lo que queremos es un catering de confianza para poder llevar a nuestros hijos con total tranquilidad al comedor», ha dicho esta madre, que además ha asegurado que Gámez, que se reunió hace dos semanas con los padres, «amenazó con cerrar el comedor».
Según ha recordado la portavoz de los padres afectados, esta situación «no es inventada», puesto que motivó que la Administración abriera un expediente a Ibagar y le impusiera una sanción económica de casi 7.700 euros después de que aparecieran en un potaje de judías larvas del gorgojo del tocino, que no se considera dañino para la salud pero que sí provoca una degradación de los alimentos.
Después de este hallazgo «desagradable», se tuvieron que retirar unos calamares «que olían mal, a amoniaco» y posteriormente, ya el 21 de enero, apareció una tijereta en otra de las bandejas de los menús servidos que motivó que los padres pidieran una reunión urgente con la delegada.

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