GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)
Un jurado popular ha declarado este sábado culpables de asesinato a los dos hombres acusados de matar a un conocido a bastonazos el pasado 5 de noviembre de 2008 tras una pelea en el interior de un bar de la capital granadina.
Según ha manifestado a Europa Press el abogado de la acusación particular, la culpabilidad por el delito de asesinato ha recaído sobre los dos acusados «sin circunstancias que modifiquen su responsabilidad».
De esta forma, el jurado que valora el caso desde el pasado lunes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada, «no ha estimado los atenuantes de consumo de alcohol y drogas» en el considerado autor material de la agresión, si bien la Fiscalía había rebajado la pena solicitada para este de 17 a 15 años de prisión al considerar dichas circunstancias, del mismo modo que para el otro procesado mantiene su petición inicial de 17 años de cárcel.
Asimismo, tras la declaración de culpabilidad realizada por el jurado en audiencia pública, el juicio, que ha concluido este jueves, queda visto para sentencia. De esta forma, según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que tuvo acceso Europa Press, los procesados, José Ignacio P.C., alias «Capi», y José Carlos G., llamado habitualmente «Carlos», conocían al fallecido, identificado como L.C.L., por haber coincidido con él en distintos bares de Granada, especialmente del barrio del Zaidín, y por tener amigos en común.
«Por motivos que se desconocen», en la noche del 5 de noviembre de 2008, y estando los procesados en la vivienda de un amigo, surgió en ellos «el ánimo de acabar con la vida» de L.C.L., «convencidos de que no sería difícil encontrarle en alguno de los bares frecuentados por ellos», en particular el mencionado pub Jocker.
Para asegurarse el logro de este «común objetivo», los acusados decidieron llevarse del domicilio de su amigo un bastón de madera maciza de gran longitud «con el fin de utilizarlo como instrumento letal» en el ataque contra L.C.L.
En ejecución de dicha «trama», sobre las 2,00 horas del 6 de noviembre entraron en el pub Jocker, donde encontraron, tal y como habían previsto, a L.C.L. en compañía de otras personas, así como el dueño del local. Directamente se acercaron adonde se encontraba y, tras un aparente saludo, iniciaron una «acalorada discusión» en el curso de la cual los inculpados pudieron apreciar que L.C.L. se encontraba «excitado, eufórico, con pérdida de autocontrol y con ralentización de sus reacciones», como consecuencia de la previa ingesta de alcohol y cocaína.
EN CUMPLIMIENTO A UN PLAN
En ese momento, José Ignacio P.C., que portaba el bastón de madera, lo alzó de forma conminatoria y, esgrimiéndolo con fuerza, lo dirigió directamente hacia la cabeza de L.C.L., propinándole al menos dos violentos golpes que le hicieron sangrar abundantemente, todo ello con la intención de dar cumplimiento al plan de los dos acusados.
Herido de gravedad, L.C.L. salió como pudo del pub «con sus posibilidades de defensa mermadas al máximo» precisamente como consecuencia de la agresión. Los dos encausados se habían quedado dentro del local, donde el propietario les intentaba disuadir para que no salieran y dejaran marcharse al herido, a lo que los dos le conminaron a no decir nada de lo ocurrido.
Mientras esto ocurría en el interior, la víctima se hallaba indefensa, desarmada y herida de gravedad en el exterior, al lado de un contenedor de basura en el que se encontraba apoyado debido a la imposibilidad de mantenerse en pie, sangrando en abundancia y pidiendo ayuda.
Los procesados, que no habían desistido de su inicial propósito de matar al ya herido L.C.L., decidieron aprovecharse de su situación de indefensión y evitar que se marchara, fuera socorrido o se recuperara. La víctima sólo gritaba «Carlos, ayúdame, que estoy sangrando» o «tíos, os habéis equivocado, no soy yo», mientras que los dos procesados se colocaron cada uno al lado del herido.
Fue entonces cuando José Ignacio P.C. hizo ademán de acercarse a su coche pero se acercó por la espalda del herido y le dio con el bastón de madera de nuevo en un «violentísimo y letal golpe», que determinó que perdiera el equilibrio, impactara sobre el contenedor y cayera «fulminado» sobre el suelo.

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