Navarro recuerda que el servicio de atención a mujeres víctimas de violencia de género funciona en más de 30 idiomas, incluido el chino
SEVILLA, 14 (EUROPA PRESS)
La consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, ha confirmado este viernes que el caso de la mujer china de 29 años y embarazada de meses que ayer fue hallada muerta en Granada tras recibir varios golpes en la cabeza por parte de su pareja es el primer caso de violencia machista de este 2011 en Andalucía y, ante ello, ha vuelto a hacer un especial llamamiento a todas las mujeres extranjeras para que denuncien a su agresor aunque se encuentren en situación irregular en España.
En declaraciones a los medios durante una visita a una nueva residencia de ancianos en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), Navarro ha lamentado que haya mujeres que no acudan a presentar una denuncia «porque piensan que, si lo hacen y están en situación irregular, puede haber una expulsión» y ha insistido en que esta posibilidad no es «para nada» real. «Lo que tienen que hacer es presentar la denuncia de forma inmediata», apostilla.
En el caso concreto de esta ciudadana china, la consejera ha informado de que no había denuncia previa alguna y que, «en ningún momento, había pasado tampoco por ningún recurso de atención a la mujer ni de servicios sociales». Es por esto por lo que ha recordado que «mientras no se presente denuncia, difícilmente se puede poner en marcha ningún mecanismo para garantizar la vida y la seguridad de una mujer», sea ésta extranjera o no.
Al hilo, ha puntualizado que los servicios de atención a mujeres maltratadas de la Junta de Andalucía disponen de traducción simultánea en más de 30 idiomas, incluido el chino, y que el desconocimiento del español no debe ser, en ningún caso, impedimento para denunciar a los presuntos agresores.
«Los servicios de atención a la violencia de género también atienden en chino porque entendemos que es una población importante, pero es cierto que hay cierta retracción por parte de estas mujeres», ha reconocido Navarro. Por ello, y pese a asegurar que le parece «perfecto que cualquier comunidad étnica, religiosa o de cualquier otro tipo sirva para ayudarse entre ellos», la consejera ha criticado que esto, en determinadas ocasiones, «termine por ahogar a una persona que realmente necesite ayuda en un momento puntual en el que sufre violencia de género».

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