El entierro, que tendrá lugar este martes en la parroquia de San Miguel a las 11,00 horas, será oficiado por el obispo de Guadix
GUADIX (GRANADA), 3 (EUROPA PRESS)
Fray José María de Jesús Crucificado, fundador de la orden Hermanos Fossores de la Misericordia del cementerio de Guadix (Granada) en el año 1953, ha fallecido esta madrugada a los 91 años de edad, según ha informado el Ayuntamiento de Guadix, que ha mostrado a través de un comunicado su pésame por la muerte.
El entierro tendrá lugar este martes en la parroquia de San Miguel a las once de la mañana, y la misa será oficiada por el obispo de la Diócesis de Guadix, Ginés Ramón García Beltrán. La capilla se encuentra instalada en la iglesia aledaña a la casa cueva que habitan los Fossores en el cementerio.
Fray José María de Jesús Crucificado fundó en 1953, en el cementerio de Guadix, la orden de los Hermanos fossores de la Misericordia, que habitan en el propio camposanto. Los hermanos comienzan su actividad cada día a las seis y media de la mañana. Desde primera hora, limpian el cementerio, arreglan las sepulturas, asisten y entierran a los fallecidos. Los Hermanos Fossores de la Misericordia comenzaron a existir realmente el día 11 de febrero del año 1953, fecha en que inició su andadura la primera Comunidad en el Camposanto de Guadix.
El decreto de su erección, como Pía Unión, sería firmado cinco años más tarde, tras una positiva experiencia, el 16 de Julio de 1958, por el obispo de la Diócesis de Guadix-Baza Rafael Álvarez Lara.
Fueron fundados por Fray José María de Jesús Crucificado, en compañía de Fray Bernardo de la Cruz (que más tarde dejaría este instituto para vivir como eremita en un lugar del Levante español).
La idea inicial de esta fundación surgió en el llamado «Desierto de Nuestra Señora de Belén» de la Sierra cordobesa, donde residían, como miembros de la Congregación de Ermitaños de San Pablo y San Antonio, los citados hermanos.
Hasta allí llegó providencialmente, en la primavera de 1952, un sacerdote de la diócesis de Guadix, Manuel Gallardo Capel, cura párroco de Cúllar-Baza, al que Fray José María (entonces llamado Fray Hilarión de la Sagrada Familia) le comunicó su proyecto, inspirado en el Libro de Tobías (1, 16-18), de una nueva «congregación» dedicada a poner en práctica, de forma institucional y comunitaria, las dos últimas Obras de Misericordia, con su doble vertiente: enterrar a los muertos y rezar por los vivos y difuntos.
El sacerdote, a su regreso, comunicó al Obispo tal propósito, que fue acogido calurosamente por Monseñor Álvarez Lara, y, tras laboriosas gestiones entre éste y el entonces Obispo de Córdoba, Fray Albino González Menéndez-Reigada, se concedió la autorización correspondiente para que los dos citados ermitaños se trasladaran a Guadix e iniciaran su tarea fundacional.
Con la aprobación del Ayuntamiento de Guadix se realizaron las obras de acondicionamiento de una vieja casilla, situada junto al cementerio, y en ella, de forma muy modesta, se instaló la primera Comunidad, que comenzó a actuar en la fecha ya consignada, bajo el Patrocinio de Nuestra Señora de Lourdes.

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