GRANADA, 18 (EUROPA PRESS)
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada ha rebajado de un delito de lesiones a una falta la agresión de un alumno a su profesor el pasado 28 de enero de 2009 en el Instituto de Enseñanza Secundaria José Martín Recuerda, en Motril (Granada), conducta a la que también atribuye un delito de atentado.
La Sala, que ha estimado parcialmente el recurso que presentó la defensa del joven, menor de edad, a la sentencia del Juzgado de Menores número 2 de Granada que lo condenó en primera instancia a dos años de libertad vigilada con potenciación de su actitud formativa y seguimiento del grupo de iguales, considera que el trastorno adaptativo que le fue diagnosticado al docente tras la agresión no puede ser considerada como «lesión síquica» sino más como una consecuencia de lo sucedido.
De hecho, el menor, incide el tribunal, «no era consciente de que su conducta crease una situación de concreto peligro para la salud mental del profesor», por lo que no hubo un delito autónomo de lesiones síquicas. Ello determina que la medida de libertad vigilada deberá reducirse a un año, según consta en la nueva sentencia, ya firme, a la que tuvo acceso Europa Press.
También la indemnización que el Juzgado de Menores 2 obligó a pagar a los representantes legales del joven, de 9.250 euros, se estima excesiva por la Audiencia de Granada, que ve más adecuada «a la realidad del daño causado» la cantidad de 1.250 euros en concepto de las secuelas ocasionadas.
Según el relato de hechos probados de la sentencia condenatoria, el 28 de enero de 2009, sobre las 10,25 horas, cuando el menor se encontraba en el centro educativo, y mientras su profesor se encontraba en el servicio de guardia, éste último le dijo al joven y a otros alumnos que entrara en el aula. Sin embargo, el menor se quedó en el pasillo, a lo que el profesor le volvió a reiterar su petición varias veces. El joven hizo caso omiso, con lo que el docente le dijo que lo acompañara a la jefatura de estudios.
El alumno se volvió a negar y comenzó a provocar y gritar a su profesor, hasta que cerrando los puños le golpeó en pecho y hombros, lanzándole a continuación una patada que no llegó a darle. A consecuencia de los golpes, el agredido sufrió una contusión en hombro izquierdo y crisis de ansiedad.
La Sección Primera atribuye a lo ocurrido un delito de atentado –a pesar de que la defensa alegó en su recurso que el profesor no tiene carácter de funcionario público– y a una falta de lesiones, por los que finalmente el joven deberá hacer frente a un año de libertad vigilada y el pago de una indemnización a su víctima de 1.250 euros.

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