GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)
El cantaor Enrique Morente ha recibido ya sepultura en el cementerio de San José en una ceremonia en silencio que sólo ha sido roto por los llantos de su familia y los aplausos de los cientos de personas congregadas en el camposanto. No se ha oficiado misa-funeral, aunque el padre de la niña onubense Mari Luz, Juan José Cortés, ha dedicado, como pastor evangélico, unas últimas palabras a la memoria del fallecido, pidiendo a Dios que dé «consuelo» y «fuerza» a la familia.
«Enrique Morente tiene que estar tranquilo, porque se va allí donde ya está mi hija, en el Cielo», ha dicho Cortés antes de que el féretro descendiera a la tumba, situada junto al Panteón de Personas Ilustres, en el Patio de San Antonio. Entre aplausos y gritos de «Viva Enrique» o «Adiós, Maestro», cientos de ciudadanos han querido despedirse del cantaor, al que muchos han lanzado flores.
La viuda, la bailaora Aurora Carbonell, ha estado acompañada por su hermana y ha sido la primera en abandonar el lugar en el que ha sido enterrado su marido, por un pasillo que le ha abierto la multitud.
El entierro ha estado abierto al público, aunque cerrado a los medios gráficos, y a él han asistido, además de vecinos del barrio donde el cantaor nació, el Albaicín, destacadas figuras del flamenco como Vicente Amigo, Farruquito, o Chiquetete, otros amigos como Enrique Ponce y Paloma Cuevas, Miguel Ríos, Luis García Montero y Almudena Grandes, además de autoridades locales.
Antes del entierro, unas 5.000 personas han querido también despedirse de Morente en la capilla ardiente instalada en el Teatro Isabel la Católica, donde además ha tenido lugar un emotivo homenaje en que la hija del cantaor, Estrella, le ha dedicado a su padre «Habanera imposible», del cantautor granadino Carlos Cano, un tema con versos como «Granada no tengas miedo de que el mundo sea tan grande» que ha concluido derrumbándose sobre el féretro, sobre el que después se ha abrazado toda la familia.
Previamente, el poeta Luis García Montero ha leído un texto con el que se ha dirigido a Enrique, que ha muerto «lleno de vida, de ilusión, de fuerza, siendo manantial». «Nos quedan tus mil lecciones de humildad y tu familia, porque has fundado una estirpe. Qué difícil despedirse de ti. Descansa en tu tierra», ha dicho el poeta, que echa en falta en estos momentos su «humor». «Tu forma de reírte con los ojos, como cuando se te preguntaba si hablabas inglés y tú decías que sólo algunas noches». «Tal vez algún día podamos encontrar las palabras para explicar lo que te queremos», ha dicho.
Además, Laura García-Lorca de los Ríos ha leído «Alma ausente», del poema «Llanto por Ignacios Sánchez Mejías», que concluye con los versos «Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace/ un andaluz tan claro, tan rico de aventura/ Yo canto su elegancia con palabras que gimen/ y recuerdo una brisa triste por los olivos», y también el poema «De pronto», que Francisco García Lorca dedicó a su hermano, obras que han sido cantadas por Enrique Morente.
Cerca de las 17,00 horas, una vez cerrada al público la capilla, el féretro ha partido por la cuesta de Gomérez atravesando la Alhambra hacia el cementerio de San José, donde ha sido recibido entre aplausos.

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