GRANADA, 23 (EUROPA PRESS)
La Guardia Civil ha detenido y puesto a disposición judicial este año a un total de 719 personas en la provincia de Granada por conducir un vehículo a motor sin la licencia correspondiente.
De ellos, 445 fueron detenidos por conducir sin haber obtenido nunca autorización para hacerlo; otras 237 porque habían perdido todos los puntos, mientras que a otros 37 conductores se les había retirado el permiso por decisión judicial.
El último detenido ha sido un vecino de Churriana de la Vega (Granada) que fue sorprendido en un control de alcoholemia por la Guardia Civil de Tráfico del Destacamento de Guadix conduciendo su vehículo cuando su licencia de conducir había perdido su vigencia por haber perdido todos los puntos.
La Guardia Civil también ha detenido a un vecino de Pinos Puente, de 31 años, que durante la madrugada del pasado 19 de noviembre se vio implicado en un accidente de tráfico ocurrido en el kilómetro 127.400 de la A-44 y huyó del lugar del accidente.
El Instituto Armado ha averiguado que el vehículo huido era conducido por el detenido y que se dio a la fuga porque conducía a pesar de que había perdido todos los puntos.
A NOMBRE DE UN FAMILIAR
Además, suele ser habitual que muchos de estos conductores cuando son interceptados, y para evitar ser detenidos por no poseer licencia, se identifiquen con el nombre de un familiar que sí posee licencia, lo que no evita que los agentes comprueben la verdadera identidad del conductor.
Así ocurrió, por ejemplo, el pasado día 1 de noviembre en el término municipal de Baza, donde un vecino de esa localidad fue detenido por la Guardia Civil después de que diera el nombre de un hermano suyo tras ser interceptado conduciendo sin carné.
Los agentes comprobaron luego que dicho conductor había mentido y que carecía de licencia por no haberla obtenido nunca.
Hay otros casos en los que coincide que en el vehículo viajan una persona con licencia y otra sin ella, pero la que conduce es esta última. Así ocurrió hace unos meses en el término municipal de Pinos Puente cuando el equipo de atestados de Tráfico de la Guardia Civil tuvo que intervenir en un accidente de tráfico en el que se vio implicada una furgoneta que iba ocupada por dos personas y una de ellas, el propietario del vehículo, y a la postre el conductor que provocó dicho accidente, carecía de carné de conducir.
Esta persona sin embargo juraba que el conductor era el acompañante, que sí poseía carné; pero la perspicacia de uno de los agentes desenmascaró la mentira y permitió poner a disposición judicial al verdadero responsable del accidente: les pidió a ambos que se levantaran la ropa y la marca que les dejó el cinturón de seguridad en el pecho demostró que el conductor era el propietario de la furgoneta.

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