Más de 3.000 personas han sido reconocidas en España como enfermos profesionales víctimas de cáncer por amianto, un mineral altamente peligroso que durante décadas se ha utilizado en el sector de la construcción pero que está prohibido desde 2002. Actualmente, sin embargo, sigue presente en numerosas edificaciones antiguas, ya que tradicionalmente se utilizaba en multitud de elementos, desde chimeneas a conductos y depósitos de agua, tejas o tabiques. Con motivo del Día Internacional de las Enfermedades Pulmonares Obstructivas Crónicas (EPOC), que se celebra el 18 de noviembre para divulgar la problemática ligada a estas patologías, la Confederación Granadina de Empresarios (CGE), en colaboración con la Consejería de Empleo, ha celebrado en el Parque de las Ciencias una jornada informativa dirigida a especialistas del ámbito de la prevención.
Aunque las enfermedades pulmonares son originadas por múltiples agentes, entre los que se encuentra principalmente el tabaco, la jornada se ha centrado este año en el amianto. El acto, que fue inaugurado por Salvador Frutos, secretario general de la CGE, y José Millán, responsable del área de prevención de riesgos laborales de la Junta en Granada, contó con ponencias teóricas y un taller práctico.
El profesor de la Facultad de Medicina de la UGR, Alfredo Menéndez, hizo un recorrido por las actividades en las que se manipula amianto y advirtió que existe un escaso conocimiento del cáncer originado por este material, a pesar de haber una población importante que trabaja con él por tener contacto mediante labores de desguace o demoliciones, por ejemplo. Menéndez achacó este problema al largo periodo de latencia de la enfermedad, ya que el tiempo que tarda en desarrollarse oscila en torno a los treinta años.
Entre las sentencias relativas a esta problemática, Menéndez destacó la que en 2010 ha fijado una indemnización cercana a los cuatro millones de euros para unos vecinos de la fábrica de la empresa Uralita en Cerdañola, a la que calificó como la primera sentencia ambiental en la materia.
Tras la ponencia teórica, se realizó un taller práctico para demostrar a los asistentes cómo se realizan los planes legales de desamiantado, mostrar los equipos y las precauciones técnicas en los trabajos mediante el uso de bombas de absorción y cabinas especiales para las personas que manipulan amianto con riesgo de suspensión en aire.
Información facilitada por Confederación Granadina de Empresarios

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