La defensa sostiene que el fallecido mantenía «enemistad» con el vecino de arriba porque su esposa era su amante
GRANADA, 09 (EUROPA PRESS)
El indigente José Simón L.F., alias «El Valenciano», acusado de asesinar a otro que le arrendaba una habitación en un edificio de la calle Escudo del Carmen, en la capital granadina, ha negado ser el responsable de su muerte, que se produjo a consecuencia de las tres puñaladas que recibió en el cuello el pasado 9 de marzo de 2002.
Durante la primera sesión del juicio que se prolongará hasta el próximo 12 de noviembre, el procesado, que se enfrenta a penas de hasta 19 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, ha explicado ante el jurado que valora desde este martes su caso que por aquellas fechas él se dedicaba a aparcar coches y que vivía con su pareja, que estaba embarazada de algunos meses, en una cueva del Sacromonte.
Como otros «sin techo», solía reunirse cada tarde con otras personas para beber alcohol en Plaza Nueva, que fue precisamente donde conoció al fallecido, Jorge C.L., que le ofreció tras unos meses de relación una habitación en su vivienda, donde alojaba a otros vagabundos. «El Valenciano» aceptó, ha dicho, «porque no es normal que un niño nazca en una cueva», y se fue con su pareja al piso de Escudo del Carmen.
Aunque ha dicho no recordar muchos detalles de lo que pasó, puesto que han transcurrido ya más de ocho años, el acusado ha relatado que la noche de los hechos, el 8 de marzo de 2002, llegó al edificio donde se alojaba y saludó a Jorge, y a otros tres indigentes que allí se encontraban. Después se fue a dormir, sobre las diez de la noche, y Jorge se dirigió a él para pedirle «algo de dinero».
«Yo le di unos cigarros y le dije que me iba a ir al día siguiente, que me había salido un trabajo para pintar en el Carmen de San Miguel y que la cueva me pillaba más cerca. No tuvimos ninguna discusión, quedamos en que yo le iría dando dinero de lo que ganara», ha relatado el procesado que, según ha asegurado, durmió toda la noche sin escuchar nada extraño y a la mañana siguiente se marchó directamente, sin percatarse de que su arrendador ya estaba muerto en el comedor.
Trabajando y viviendo en la cueva permaneció hasta que fue detenido y durante ese tiempo, ha afirmado, se enteró de que Jorge había muerto y, aunque supo que la Policía estaba buscando a alguien como responsable de su muerte, no temió nada porque él «no había tenido nada que ver». «Ni me escondía ni me quise cortar el pelo para cambiar mi imagen», ha indicado al jurado popular.
El acusado ha mantenido una actitud defensiva ante las preguntas de la fiscal y de la acusación particular –que representa a la madre y a la hermana del difunto– y el magistrado-presidente ha tenido que llamarle la atención en varias ocasiones por sus formas de contestar, aunque él se ha justificado en que esta noche «apenas» ha dormido y que no recuerda bien lo que pasó.
Su defensa, que no ha formulado preguntas, sostiene en su escrito de calificación provisional que no existen «pruebas directas ni indiciarias» de la responsabilidad de Simón L.F. en la muerte de Jorge C.L. De hecho, argumenta que este último mantenía una «fuerte enemistad» con su vecino de arriba, ya que la esposa de éste era su amante, por lo que pudo ser él el culpable de lo sucedido y no su patrocinado, para el que pide la libre absolución.
La Fiscalía solicita para él un total de 17 años y seis meses de prisión por un delito de asesinato con alevosía y 63.000 euros para los familiares del fallecido, una petición que la acusación particular eleva por el mismo delito a los 19 años de prisión y a los 150.000 euros de responsabilidad civil.

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