El Ayuntamiento de Loja, a través de su Empresa Municipal de Vivienda y Suelo, Emuviloja, inicia estos días nuevas actuaciones para eliminar infraviviendas en todo el término municipal. En esta ocasión serán 22 actuaciones a acometer en los próximos dos años con un total de presupuesto de 710.000 euros, de los que la Junta de Andalucía subvenciona 430.000.
Así lo explicaba hoy el teniente-alcalde de Urbanismo y Consejero delegado de Emuviloja, Juan Francisco Mancilla, que destacaba las virtudes de esta I fase del IV Plan de Vivienda. Informaba Mancilla que en la comisión de Urbanismo de mañana se aprobarán las licencias de obras que faltaban, las de las actuaciones que por estar en centro histórico requieren autorización de la Delegación Provincial de Cultura.
Después de recalcar los otros beneficios de este programa, que genera empleo en las empresas de construcción local, el alcalde, Miguel Castellano, subrayó el carácter social del programa, «que permite a muchas familias disponer de una vivienda digna». En este sentido, el alcalde lojeño recordó la experiencia del municipio en esta materia, en la que «Loja fue de los primeros municipios en desarrollar, al sumarse al programa autonómico allá por los primeros años 90», explicaba esta mañana el primer edil. Según los datos suministrados por Emuviloja, «se trata de un programa que hasta el momento ha actuado en más de 400 hogares en precario estado, que se han visto beneficiados de una costosa obra de restauración y acondicionamiento, que, además de evitar ruinas urbanísticas, dota de una digna habitabilidad a estas viviendas».
Tal y como se recordaba en la comparecencia, gracias a este programa, se mejoran sustancialmente las condiciones de alojamiento que soportan muchas familias, cuyas viviendas necesitan la combinación de obras de rehabilitación, nueva planta, urbanización y trabajo social. La media de las actuaciones está en torno a los 28.000 euros, si bien la máxima, en Calle Los Haros, supera los 60.000.
Las características más comunes de las infraviviendas van desde la deficiente construcción o la inestabilidad estructural al hacinamiento de sus habitantes, las escaleras excesivamente inclinadas y en mal estado de conservación o las barreras de accesibilidad. Además, sus moradores suelen ser familias jóvenes con pocos recursos en el caso de las infraviviendas del casco urbano, ya que, como indicaba el gerente de Emuviloja, Carlos Martínez, «las personas mayores con limitadas pensiones de ediciones pasadas cada vez se dan más paso a casos de vecinos jóvenes». «Los beneficiarios se están rejuveneciendo», afirman. Según Martínez, el proceso es lento pero Loja puede considerarse de los municipios donde más proyectos son aceptados por la Consejería de Obras Públicas».Información facilitada por Ayuntamiento de Loja

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