El grupo está formado por expertos de Estados Unidos, Puerto Rico, Corea, China, Canadá, Irán, Israel, Estados Unidos y Japón
ALBUÑOL (GRANADA), 25 (EUROPA PRESS)
Un grupo de investigación de la Universidad de Pennsylvania (EEUU)visitarán este lunes y martes, el municipio granadino de Albuñol para realizar un estudio académico que proporcione ideas arquitectónicas para atraer el turismo.
El objetivo del estudio consiste en buscar estrategias para el desarrollo de nuevas instalaciones turísticas de manera armoniosa con el entorno y teniendo en cuenta las condiciones existentes del lugar, según informa el Ayuntamiento de Albuñol.
Así, la intención es establecer una correlación entre la cultura contemporánea y la herencia histórica manteniendo la singularidad del paisaje.
El estudio tendrá en cuenta la singularidad del lugar situado entre las dos ramblas existentes en el municipio (este y oeste) cerradas al norte con una cadena de montañas (Sierra Nevada) y al sur con el Mar Mediterráneo. Todo ello teniendo en cuenta la morfología casi plana y cubierta por un sistema de invernaderos para actividades agrícolas, junto a las aglomeraciones urbanas, completan el espacio.
«El principal objetivo de este estudio es analizar e intervenir en un contexto complejo para lograr la unión armoniosa de las características culturales y naturales del municipio», afirma Valerio Morabito, profesor del Departamento de Arquitectura Paisajista de la Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos).
Asimismo, elogia «la visión de futuro de su Gobierno municipal y el apoyo de la alcaldesa, María José Sánchez, y de su concejal de Urbanismo, José Andrés Rodríguez», en buscar alternativas al turismo tradicional de masas.
A la hora de valorar la importancia de la costa o la montaña para potenciar el turismo, «los dos están interrelacionados, son relevantes e inseparables del paisaje. El barranco que conecta Albuñol con la costa es uno de los rasgos que definen el paisaje y junto a las ramblas, estructuran y definen espacialmente el territorio. Ambas vías fluviales definen una particular relación entre la montaña y el mar», asegura el profesor. El equipo investigador valora además «de forma muy positiva» la presencia de invernaderos: «por su cualidad estética, su inserción en el territorio y la creación de un paisaje único, ya que también nos importa el alma de los invernaderos».
Morabito lleva años desarrollando estos estudios. Ha intervenido en lugares como Barcelona, la Toscana italiana o Túnez. Marruecos ha supuesto su reto más importante, donde, como en Albuñol, «la estrategia paisajista está íntimamente relacionada con las prácticas agrícolas», que dotan de «identidad a las nuevas formas urbanas». Ha creado «cinturones verdes» alrededor de núcleos urbanos o espacios agrícolas dentro de las ciudades.
Su actual equipo de investigación está formado por estudiantes de diferentes países, como Puerto Rico, Corea, China, Canadá, Irán, Israel, Estados Unidos o Japón, «lo cual contribuirá a enriquecer la comprensión de este paisaje fascinante y a producir visiones que responden a sus condiciones únicas», opina Morabito.
«La industria del turismo crece, pero es cada vez más exigente», afirma el profesor Morabito, quien opina que el «turismo de masas», de breves y aceleradas visitas a muchos lugares a la vez no es el adecuado para el municipio. «Podría ser un sitio en el cual los visitantes puedan vivir una inmersión». Como en otros países ha surgido un movimiento de «slow food», como una alternativa al «fast food», a la comida basura, cree que puede haber un turismo «lento», interesado en aprender e integrarse en las localidades. «Turismo vinculado con los ciclos agrícolas, con las estaciones, implicándoles en las prácticas agrícolas, en la cocina tradicional conectados con la vida cotidiana de la región», señala el profesor.

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