GRANADA, 22 (EUROPA PRESS)
La primera dama estadounidense, Michelle Obama, que estuvo de vacaciones con su hija Sasha en España el pasado mes de agosto, ha agradecido con una cariñosa carta al alcalde de Granada, José Torres Hurtado (PP), la «calidez» y la «amabilidad» con la que fue recibida en la ciudad, donde paseó por la Alhambra, visitó el sepulcro de los Reyes Católicos en la Capilla Real, disfrutó del flamenco del Sacromonte y hasta saboreó los helados del tradicional establecimiento de «Los Italianos».
En la misiva, facilitada a Europa Press, la esposa del presidente de los Estados Unidos se dirige a un «honorable» José Torres Hurtado para darle las gracias por la «hospitalidad» brindada durante su estancia en Granada. «Granada es un tesoro y quedará por mucho tiempo en mi memoria un bello recuerdo de ella», señala Michelle Obama.
Su hija y ella tuvieron, dice, «una visita maravillosa» por lo que «realmente» aprecia el apoyo mostrado en su viaje. «Todo el mundo nos recibió con mucha calidez y amabilidad y por ello estoy muy agradecida con todo el cuidado con el que nos trataron», mantiene.
Concluye la carta, escrita en inglés, «Gracias de nuevo. Fue una visita especial, y le deseo todo lo mejor. Sinceramente, Michelle Obama».
SU VISITA A GRANADA
La primera dama y su hija llegaron la ciudad el pasado 5 de agosto sobre las 15,30 horas junto a un grupo de amigos ante una gran expectación y fuertes medidas de seguridad. Lo primero que hicieron tras bajarse del coche oficial fue degustar un helado en la heladería «Los Italianos», una de las más afamadas de la capital granadina.
Desde allí, se trasladaron a pie hasta la Catedral, donde conocieron la Capilla Real en la que descansan los restos de los Reyes Católicos, personajes históricos por los que se interesó la primera dama, que fue obsequiada con el libro de arte e historia de la misma y una copia del testamento de los Reyes Católicos.
Tras salir de la catedral, sobre las 16,30 horas, toda la comitiva trasladó hasta la cueva La Rocío del emblemático barrio del Sacromonte, donde disfrutó de un espectáculo flamenco de la mano del bailaor Juan Andrés Maya y su familia. Tanto Michelle Obama como su hija se animaron a bailar y a dar palmas durante el espectáculo, que nicluyó soleás, rumbas y algunos nuevos fragmentos del nuevo trabajo de Maya, basado en poemas de Federico García Lorca. Posteriormente, la primera dama, vio cumplido su deseo de conocer a una familia típica gitana, fue obsequiada con una mantilla y su hija con un abanico.
Su estancia la cerraron con un paseo «inolvidable» por el conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife, del que aseguraron disfrutar «con los cinco sentidos». La primera dama estadounidense acudió al monumento nazarí sobre las 20,00 horas junto a su grupo de amigos y durante aproximadamente hora y media pudo contemplar algunas de las estancias más representativos del conjunto, como el Patio del Cuarto Dorado, el Salón de los Embajadores y la exposición de los leones, entre otros.
Michelle Obama «no dejó de hacer preguntas» en todo el recorrido, se mostró muy interesada por todos los detalles de lo que iba viendo, destacando especialmente el enclave del conjunto monumental, que domina toda la ciudad desde la llamada colina de la Sabika.
FIRMAS DE HONOR
Antes de recorrer los palacios nazaríes, la primera dama estadounidense tuvo tiempo para cenar en el Parador de San Francisco y firmar en el libro de honor de la Alhambra, en el que agradeció la hospitalidad recibida y la invitación que se le ha hecho para conocer el monumento.
Tanto Michelle Obama como su hija pequeña tomaron una cena ligera y, aunque en principio tenían la intención de elegir a la carta, lo cierto es que el aperitivo les dejó «saciadas». El entrante estuvo compuesto por jamón ibérico, sopa fría de ajo blanco y salmorejo, pastela árabe y una tarta en honor al cumpleaños de una de las jóvenes amigas de la familia.
La primera dama también firmó en el libro de oro de este parador, un antiguo convento construido por decisión de los Reyes Católicos sobre un palacio nazarita del que aún se conservan importantes restos como la sala nazarí. De hecho, Michelle alabó las vistas que se disfrutan desde su terraza y mostró a los responsables del establecimiento el deseo de volver con su marido, Barack Obama.
Antes de abandonar la Alhambra, la primera dama fue agasajada con varios regalos simbólicos, como un libro de fotografías del recinto nazarí, la nueva guía del mismo y un corpus epigráfico, que contiene indicaciones de todas las descripciones epigráficas del monumento traducidas del árabe al inglés. El Patronato de la Alhambra también quiso obsequiar a la mujer del presidente de Estados Unidos con un kit de jabones con el aroma del arrayán.

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