GRANADA, 22 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía ha mantenido su petición de 10 años de prisión para los dos hermanos acusados de apuñalar a un padre y su hijo tras una discusión de tráfico en Granada capital el pasado 2 de junio de 2009, por lo que a cada uno de ellos se les imputa dos delitos de homicidio en grado de tentativa, han informado a Europa Press fuentes del caso.
Además, también ha insistido el Ministerio Público en su calificación definitiva de los hechos en que los procesados deben hacer frente al pago de una indemnización conjunta de 9.050 euros a los perjudicados, sumando además el abono al Servicio Andaluz de Salud (SAS) el coste que supuso la atención sanitaria de los heridos.
La acusación particular solicita para cada uno de los hermanos 15 años de prisión también por los mismos delitos, mientras que las defensas piden la libre absolución, con la alternativa, en uno de los casos, de que se tenga en cuenta que se actuó en «legítima defensa», para que esta circunstancia sea contemplada como eximente en la sentencia que habrá de dictar la Sección Primera de la Audiencia de Granada.
El juicio, que se inició este lunes, ha quedado ya visto para sentencia tras la declaración de los policías que detuvieron a los dos presuntos autores de la agresión y que realizaron la inspección ocular del lugar donde se produjo el incidente y los médicos forenses que evaluaron el alcance de las heridas de las víctimas.
Los hechos enjuiciados se remontan al pasado 2 de junio de 2009, sobre las 12,30 horas, a la altura de la calle San Antón de la capital granadina, cuando un hombre de 52 años y su hijo, de 24, que aparcaban su vehículo en la vía pública, comenzaron a discutir por tráfico con el más joven de los procesados, de 32 años.
ACUSACIÓN DE LA FISCALÍA
Según consta en el escrito de acusación del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, éste les dijo a ambos: «Gilipollas, voy a llamar a mi hermano y os vais a enterar, esto no va a quedar así». Tras el incidente, el hombre de 52 años hizo diversas gestiones en una notaría mientras que el inculpado llamaba a su hermano, que se encontraba en las inmediaciones del lugar, y hacía gestos a su víctima desde la calle de que iba a cortarle el cuello.
Al finalizar las gestiones en la notaría, el hombre y su hijo se dirigieron de nuevo hacia su coche, momento en que el acusado, que se encontraba en la calle esperándolos, se abalanzó sobre el primero, iniciándose un forcejeo en el que también intervino el hijo. En ese momento, el hermano del procesado, de 43 años y también imputado por los mismos hechos, llegó en una motocicleta y sacó una navaja que portaba arremetiendo contra el padre «con la intención de acabar con su vida», según considera el fiscal.
Mientras tanto, el hijo, que continuaba forcejeando con el otro hermano, consiguió zafarse de éste y acudió para proteger a su padre, si bien también resultó apuñalado en el costado izquierdo, agresión que le provocó un neumotórax que puso en peligro su vida.
VERSIÓN DE LOS HERMANOS
Los hermanos han negado estas acusaciones, asegurando que sufrieron una agresión de padre e hijo de la que se defendieron sólo «a puñetazos» y que en ningún momento usaron un arma blanca. Según relataba este lunes el primero de los inculpados, de iniciales D.G.U., de 32 años, todo comenzó cuando estaba cruzando la calle, momento en el que un vehículo, que circulaba marcha atrás para aparcar, estuvo «a punto» de atropellarle.
Por ello comenzó a increpar al conductor y a decirle cosas como «este imbécil se cree que por llevar un BMW la carretera es suya», dando un golpe en la parte trasera del vehículo. En ese instante, según su versión, un hombre de 52 años se apeó y le abofeteó en la cara, y comenzó un forcejeo en el que también intervino el hijo del conductor, de 24, que también empezó a darle patadas y puñetazos. De pronto apareció su hermano, que había quedado con él en ese lugar para acudir a una entrevista de trabajo, y ya no vio nada más porque «estaba muy aturdido y mareado».
Según el otro hermano inculpado, J.G.U., de 43 años, cuando él llegó al lugar de los hechos vio cómo un hombre y su hijo agredían a su hermano. «Estaban matando a mi hermano», ha dicho ante el tribunal el hombre, que ha reconocido que por ello se enzarzó contra el más mayor de los implicados y lo empujó contra la cristalera de un escaparate, momento en el que el acusado dice que se cortó en un dedo, probablemente por «una especie de cúter» que portaba el otro.
Por eso considera que las heridas inciso-contusas que sufrieron padre e hijo –este último más grave– se las hicieron ellos mismos con el filo de ese arma que portaba el primero en el transcurso de la trifulca. J.G.U. ha negado que aquel día portara una navaja y ha afirmado que «si hubiera sabido que el niño estaba herido» se hubiera quedado allí para auxiliarlo. «Para mí todo fue una pelea sin importancia, de puñetazos», apuntaba en la primera sesión del juicio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí