GRANADA, 09 (EUROPA PRESS)
La Asociación de Enfermos Renales de Granada (Alcer) se ha alineado con el Servicio Andaluz de Salud (SAS) y ha considerado que la privatización futurible del centro de hemodiálisis Nevada, por la que un grupo de usuarios ha anunciado protestas, no afectará a los pacientes con enfermedades del riñón.
En un comunicado remitido a Europa Press, la asociación afirma que ha mantenido reuniones con el jefe del servicio de Nefrología del Hospital Virgen de las Nieves y la Gerencia del Hospital San Cecilio –del que depende actualmente el Nevada– y que éstos les han «aclarado» cómo quedará la situación de la hemodiálisis en los hospitales y sus centros concertados.
Así, en su escrito adjuntan la nota que les ha sido remitida por la Gerencia y el jefe de servicio sin hacer más consideraciones. Así en esa nota, los responsables sanitarios aseguran que la hemodiálisis «no se realizará de forma privada sino en centros concertados por el SAS, que dependen de los servicios de Nefrología, tanto del Hospital Clínico San Cecilio como del Hospital Virgen de las Nieves».
Del mismo modo, indican que los pacientes tratados de su insuficiencia renal crónica en estos centros tienen las «mismas prestaciones» (transporte, medicación, o recetas) que los pacientes que son tratados en los centros hospitalarios. «Además, los indicadores de calidad de estos centros concertados son los mismos que los indicadores que se emplean en los centros hospitalarios y que están recogidos en el Proceso Asistencial de Insuficiencia Renal Crónica y Trasplante, realizado por el SAS», señalan.
«El personal médico de estos centros se ha formado en nuestros hospitales con un periodo de residencia, siendo especialistas de nefrología y participando en los servicios de referencia antes referidos en las sesiones clínicas, informes. Por lo tanto, no existen diferencias entre los nefrólogos de los centros concertados y de los hospitales de referencia, al igual que ocurre con el personal de enfermería. Los médicos a los que hace referencia la nota publicada seguirán atendiendo a los enfermos del centro periférico como venían realizando en la actualidad», precisan.
El objetivo de estos centros concertados, aseguran, es hacer más accesibles y funcionales estos centros de hemodiálisis y «en definitiva, de adaptar los servicios a las necesidades específicas de la población».
UNIFICACIÓN DE LOS SERVICIOS
En la actualidad, explican, se ha llevado a cabo la unificación de los dos servicios de Nefrología, del Hospital Clínico San Cecilio y Virgen de las Nieves en una Unidad de Gestión Intercentros, una nueva forma organizativa que Alcer considera que «permitirá el desarrollo de nuevos modelos de organización y de gestión, más autónomos y descentralizados, que permitan una mayor eficiencia en la utilización de recursos; mayor accesibilidad de los pacientes y mayor participación de las Organizaciones de Enfermos Renales en las decisiones que afecten a los pacientes».
El comunicado de Alcer se produce después de que enfermos del riñón de Granada hayan anunciado que están organizando protestas contra el SAS por la posible privatización del centro de diálisis que, según entienden, no será el primero que deje de ofrecer un servicio público en la provincia «ante los planes de la Junta de Andalucía».
Así, más de un centenar de afectados están recogiendo firmas contra lo que ven como algo que tendrá «consecuencias muy negativas» para su atención médica y no descartan concentraciones a las puertas de los hospitales granadinos si la Administración no rectifica y vuelve a ofrecer el mismo servicio público que hasta ahora se prestaba en el Centro Nevada, ubicado en el barrio granadino de La Chana.
Según informó a Europa Press la portavoz de los afectados, Sara Quesada Cabello, el cese anunciado por el SAS el próximo 1 de octubre del contrato de los dos nefrólogos que hasta ahora trabajaban en el Nevada abrirá una época de «incertidumbre» para los enfermos que tienen que ser sometidos tres días a la semana a tratamiento conectados a una máquina de hemodiálisis. De hecho, a partir de esa fecha trabajarán en el centro dos médicos privados que, entre otras cosas, no podrán hacer recetas a los enfermos –que tendrán que acudir otro día más a otro médico–, no tendrán acceso a la red pública del SAS, ni por lo tanto a las historias clínicas de los pacientes, y tampoco podrán concertar citas con otros especialistas de la pública.
«Eso no beneficia a los pacientes ni a los familiares, teniendo en cuenta que muchos de estos enfermos son dependientes. Además, a esto se suma que los dos médicos que van a cesar son dos excelentes profesionales y personas, algo muy valorado entre los enfermos, que se tiran media vida en los hospitales y en las diálisis», explicó Quesada Cabello, que envió el pasado 27 de agosto una carta al gerente del Hospital Clínico San Cecilio –del que depende el Nevada– para pedirle explicaciones.

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