GRANADA, 3 (EUROPA PRESS)
Una máquina que trabaja en las obras del AVE a su paso por Loja (Granada) ha perforado un venero liberando un millón de litros de aguas subterráneas que han desbordado las balsas de decantación de la obra y han ido a parar al caudal del río Salado, aunque la Junta asegura que el 90 por ciento del vertido está compuesto por agua y no se ha producido ninguna afección a la fauna y flora de la zona.
Así lo indicó a Europa Press el delegado de Medio Ambiente de la Junta en Granada, Francisco Javier Aragón, después de que varios técnicos de su departamento inspeccionaran hoy la zona donde desarrollan las obras a raíz del informe que le remitió ayer el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona).
Los técnicos han constatado que el caudal del río es mayor de lo habitual pero «no lleva espuma» ni hay cualquier otro indicio de una concentración de agentes tóxicos. De hecho, estos últimas días no ha estado funcionando la tuneladora, que es la máquina que hace uso de una serie de productos químicos biodegradables que facilitan la erosión del terreno.
Así, los técnicos de Medio Ambiente han determinado que la alteración del caudal del río Salado se debe a la perforación accidental de un venero que ha liberado gran cantidad de agua subterránea que a su vez ha aflorado en las balsas de decantación de los vertidos derivados de la obra y las ha desbordado.
Aunque la Junta no cree que se haya producido afección medioambiental –está a la espera de recibir los resultados del laboratorio– ha abierto un expediente informativo a las empresas implicadas en los trabajos para que expliquen «su versión y aclarar los hechos».
«Hemos instado a las empresas a que vuelvan a dejar las balsas de decantación a un 60 por ciento de capacidad para que si hay un vertido propio de las obras del AVE puedan absorberlo».
El río Salado es un afluente del Ríofrío, donde se encuentra una piscifactoría que ya denunció el invierno pasado la existencia de una serie de vertidos derivados de las obras del AVE que estaban afectando a su producción.
En aquel momento –en el mes de marzo– la Consejería de Medio Ambiente abrió un expediente a las empresas encargadas del proyecto y Adif optó por parar los trabajos, que se centraban en la excavación del túnel de Quejigares, hasta que se garantizara la ausencia de afecciones ambientales, lo que se constató un mes después permitiendo la continuidad de los trabajos.

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