GRANADA, 13 (EUROPA PRESS)
La fiscal andaluza de Violencia a la Mujer, Flor de Torres, ha preferido no valorar la sentencia del Juzgado de lo Penal 6 de Granada que absolvió de un delito de maltrato y amenazas al presunto autor de la muerte de Rafaela Rueda Contreras en Pinos Puente (Granada) si bien ha pedido que «se deje de poner siempre bajo la lupa de la sospecha a la víctima».
En la presentación de la Memoria de la Fiscalía de la Violencia a la Mujer de la Comunidad Andaluza, De Torres subrayó este martes que la mujer que padece la violencia de género «es una víctima como cualquier otra», y recordó que el Ministerio Público ya ha recurrido el fallo, por lo que optó por no hacer afirmaciones al respecto al tratarse de un tema «subiudice».
En el recurso presentado, la Fiscalía de Granada consideró que el juez debió dar «plena validez» al testimonio de la víctima, ya que la escasa «pasión» o la «excesiva parquedad» en su declaración, como alegaba el magistrado, no pueden «invalidarlo en modo alguno».
El Ministerio Público cree que el magistrado cometió un «error en la apreciación de la prueba» en el juicio que se celebró el pasado 21 de junio –sólo diez días antes de la muerte de la mujer– al considerar que la declaración de la ya fallecida quedó «ensombrecida» por ciertas «sospechas de disputas de fondo» respecto a que la mujer se negaba a abandonar a la casa propiedad del acusado.
Ciertamente, añade el fiscal, uno de los motivos que originó las amenazas de muerte con una escopeta y la posterior agresión que denunció Rafaela ante la Guardia Civil fue el hecho de que ésta le manifestara que no tenía adonde ir al conminarla el hombre a que se marchara y que aún así permaneciera en la vivienda.
No advierte así el Ministerio Público en Rafaela ningún ánimo de «venganza» o «cualquier otra intención espuria» que pueda «enturbiar» la credibilidad de su declaración. De hecho, la mujer exteriorizó en el juicio «su soledad» y «no tener calor de nadie», con el «lógico temor» de que los hechos enjuiciados habían provocado en ella, por lo que «no se le puede exigir una mayor pasión al declarar».
En cuanto a la agresión, que también puso en entredicho el magistrado porque la víctima no presentaba más que un hematoma de un centímetro, el fiscal recuerda que en el parte facultativo de lesiones se hizo constar además un dolor en ambos costados de la mujer que aumentaba con la palpación y con la movilización, a pesar de que en esa zona, que era precisamente donde Rafaela había denunciado ser golpeada por su agresor, no tuviera signos.
Tampoco ve el fiscal, como sí hizo el juez, «contradicciones» en la testigo, que desde un primer momento concretó los episodios de amenazas vertidas el 28 de mayo y la posterior agresión el 20 de mayo. En todo momento ratificó los hechos, y las «pequeñas matizaciones» que llevaron al juzgador a considerar que no persistió la incriminación de la víctima son, para la Fiscalía, «fruto del miedo, del sentimiento de soledad y desamparo» ante lo vivido por Rafaela.

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