SEVILLA, 1 (EUROPA PRESS)
La consejera para la Igualdad y el Bienestar Social, Micaela Navarro, confirmó hoy que la víctima de Pinos Puentes (Granada) disponía del servicio de teleasistencia desde el mismo momento en que denunció a su agresor ante la Guardia Civil, aunque rechazó vivir en una casa de acogida de la Junta porque «entendía que su pareja ya no estaba tan agresivo».
En declaraciones a Europa Press, Navarro explicó que pese a que Rafaela Rueda Contreras, de 42 años, contaba con la teleasistencia y tenía además una orden de alejamiento, romper dicha orden «es tan sólo cuestión de segundos», por lo que «aunque llevara encima el dispositivo, que parece ser que siempre lo llevaba, no le habría dado tiempo ni de activar el mecanismo».
Para Navarro, una de las cosas más importantes para evitar estos casos es «no minimizar el riesgo», ya que hay mujeres, aseguró, que «creen que irse a una casa de acogida, por ejemplo, va a provocar un aumento de la violencia en el agresor».
Ante ello, la consejera insistió en la utilización «de todas y cada una de las herramientas y medidas integradas en las órdenes de protección».
Entre ellas, aparte de la teleasistencia o las casas de acogida, están las pulseras, de las que Navarro dijo que «son más seguras» que la teleasistencia porque «empiezan a pitar en cuanto el agresor comienza acercarse a la víctima», por lo que «aún puede quedar distancia como para que la mujer pida ayuda». Para tener una de ellas, no obstante, es necesario contar con una orden judicial.

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