GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)
El Servicio Andaluz de Salud (SAS) indemnizará con 60.000 euros a un matrimonio que perdió en Granada a sus dos bebés a consecuencia de una meningitis derivada de una inmunodeficiencia genética que no fue diagnosticada. La familia, a la que representan los servicios jurídicos del Defensor del Paciente, ha rechazado recibir esa cantidad, y ha decidido interponer un recurso contra la resolución ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
El primer bebé falleció en el mes de noviembre de 2003, cuando los padres llevaron a su hijo al Hospital Materno-Infantil de Granada, ya que presentaba fiebre muy alta y vómitos, síntomas de una meningitis que los facultativos no supieron diagnosticar, informó hoy el Defensor, que señala además que el informe médico dictaminó que no hubo tratamiento adecuado y que la inmunodeficiencia genética, que no fue detectada, fue determinante en la muerte del niño.
En febrero de 2005, los padres, tal y como adelanta hoy «El Mundo», llevaron a su segundo hijo, que tenía igualmente fiebre y vómitos, al Hospital de San Cecilio de Granada, advirtiendo al personal de lo que había ocurrido con su anterior bebé. Sin embargo, los médicos «restaron importancia» a lo que argumentaban los padres y le dieron el alta con un jarabe y lavados nasales. Diez días después murió por meningitis, que se podría haber detectado, según señaló el SAS en su informe, si se le hubiera practicado un sistemático análisis de sangre.
Así las cosas, la dirección gerencia del SAS ha emitido una resolución que estima parcialmente la reclamación de los padres, dictaminando la indemnización mencionada por la muerte del segundo de los bebés fallecidos, ya que aunque un diagnóstico precoz no hubiera supuesto la curación del menor, dado el alto índice de mortalidad de infección, sí es cierto que no se valoró «debidamente» la muerte anterior de un hermano por una patología similar.
Sobre la muerte del primer bebé, el SAS ha resuelto que se adoptaron los medios diagnósticos «idóneos» y los tratamientos según las pautas de los protocolos existentes y de la «lex artis», y que, por ello, «puede estimarse que la asistencia dispensada fue la correcta», con lo que la reclamación de los padres «no puede prosperar»
Los padres, que reclamaban una indemnización de un millón de euros por la muerte del segundo bebé, recurrirán la indemnización propuesta que es, según indicó en un comunicado al presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores, «una auténtica tomadura de pelo dada la gravedad del asunto». «No hay dinero en el mundo equiparable a la vida de estos dos bebés, pero es como si el SAS ofreciera una limosna a esta pareja para que se callen la boca», concluyó.

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