GRANADA, 24 (EUROPA PRESS)
Antonio Malpica, un contratista de Mengíbar (Jáen), se ha encadenado ante las oficinas que la constructora Garasa Esñeco –inmersa en un concurso de acreedores– tiene en la capital granadina para exigirle el pago de 155.000 euros que le adeuda desde marzo del año pasado por la construcción de varias viviendas en un polígono de Córdoba.
Este contratista, casado y con cuatro hijos a su cargo, aseguró en declaraciones a Europa Press estar «desesperado» por esta deuda, que se ha sumado a la «crisis del sector de la construcción» y le ha impedido hacer frente a la hipoteca de su única vivienda, que ahora el banco amenaza con subastar.
Explicó que su delicada situación económica le obligó a prescindir de las 13 personas que trabajaban para él y a los que ya pagó en su día por las labores realizadas para Garasa Esñeco.
Así las cosas, Malpica optó ayer por encadenarse a la barandilla de la escalera de acceso a las oficinas de Garasa e iniciar una huelga de hambre para reclamar el pago de la deuda, según adelanta el diario «Ideal». Junto a sus piernas, el contratista muestra una pancarta que reza «Garasa no paga. Me he quedado sin trabajo, sin casa y sin salud».
Aunque Malpica está acogido al concurso de acreedores que solicitó la empresa hace unos meses, no confía demasiado en recuperar el dinero y por ello aseguró que no abandonará la protesta hasta que le den una solución, excepto por las noches porque padece apnea, una patología caracterizada por el cese involuntario de la respiración mientras se duerme.

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